Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Las propiedades del anterior jefe del Estado

De Franco al jeque

La casa del Canto del Pico, en Torrelodones, está a punto de pasar a manos deun multimillonario árabe

La casa del Canto del Pico, que domina el término municipal de Torrelodones, regalada a Francisco Franco después de la guerra civil, pretende adquirirla un personaje "muy importante" de un país árabe, cuya identidad se guarda celosamente desde que puso sus ojos en el edificio. Un caserón en el que Franco guardaba los regalos que se le hacían y del que, a pesar de ser monumento histórico artístico a partir de 1930, los españoles sólo conocen su fisonomía, vista a lo lejos desde la carretera de Madrid a La Coruña.

La Casa del Pico, en Torrelodones, va a dejar de ser almacén de los Franco para convertirse en residencia de un multimillonario árabe. La noticia de que hay un interesado en la compra de la casa y de unos 40.000 o 60.000 metros cuadrados de los 820.000 metros cuadrados que tiene la finca se produjo hace unas semanas cuando la agencia inmobiliaria Proginsa, que hace dos meses fue encargada de la venta, se puso en contacto con un personaje árabe que ha hecho su fortuna en el mercado del petróleo, interesado en una finca de este tipo en la sierra de Madrid.La llegada de un representante de este personaje fue precedida de la limpieza de la casa, para lo que hubo que contratar a dos limpiadoras, que se encargaron de quitar durante ocho días "lo grueso", pues la casa, con unos 1.100 metros cuadrados construidos, está abandonada desde hace muchos años.

Joaquín Jiménez Arnau visitó varias veces este palacio, en compañía de diversos amigos, durante el tiempo en que casado con María del Mar -Merry- Martínez-Bordiú Franco habitó una casa de 180 metros cuadrados construida originariamente como casa del guarda de la finca y destinada en tiempo de Franco a alojar la escolta que acompañaba al general cuando éste pasaba cortos períodos en el caserón principal.

La casa del guarda, que le había sido entregada a Merry por la duquesa de Franco con el beneplácito de Carmen Polo -según dice el mismo Jiménez Arnau en su libro Yo, Jimmy-, poseía una parcela de 20.000 metros cuadrados y es la única parte segregada de la finca original. La entrega de esta vivienda a la nieta de Franco se legalizó un año después de la boda, pues según consta en los archivos del Ayuntamiento de Torrelodones Joaquín Jiménez Arnau solicita en representación de su esposa que se segregue una parcela de 20.000 metros cuadrados de la finca del Canto del Pico. Esta instancia, presentada el 3 de julio de 1978, es respondida con una rapidez asombrosa el mismo 3 de julio de 1978 por el entonces alcalde, José Luis Velasco, en sentido afirmativo.

En el citado libro, Jiménez Arnau afirma que para visitar la que popularmente se llama la casa del conde pedía permiso a su cuñado Francis o a su esposa Merry, además de comunicar el hecho al destacamento de tres o cuatro guardias civiles que continuamente vigilaba la finca.

Por la descripción hecha por Jiménez Arnau de estas visitas, se sabe que la casa estaba en 1977 completamente repleta con todo lo que se le había regalado a Franco en los años anteriores, desde colchones hasta bustos del general, pasando por multitud de objetos religiosos, libros encuadernados o sin encuadernar o maquetas de barcos enviados por la Marina, que previamente habían servido de prototipos a navíos para entonces ya fletados. El almacén poseía desde un belén hasta decenas de alfombras, armaduras, trofeos de caza y legajos. Según el citado libro, parece que en esta mansion pasaron su noche de bodas los marqueses de Villaverde.

'Limpieza' de objetos

Según informó Serapio Calvo, alcalde de Torrelodones, que visitó la casa en 1979, "allí había pocos objetos de valor, y desde luego todo estaba muy revuelto". Hoy, según Jaime Medina, director de la agencia inmobiliaria Proginsa, la casa está vacía y sólo quedan legajos y cosas de poco valor, desconociéndose cuándo fueron sacados los numerosos objetos descritos por Jiménez Arnau. En los últimos meses miembros de la Guardia Civil y de la Policía Municipal han detenido a algunas personas que, al parecer, se internaban en la casa en busca de legajos y objetos que se pudieran vender.

El alcalde de Torrelodones, Serapio Calvo, afirmó, por otra parte, que en 1979 los propietarios de la finca, cuyo terreno está considerado como terreno rústico forestal, propusieron al Ayuntamiento de Torrelodones la parcelación de la finca. Se iniciaron en

De Franco al jeque

tonces unas negociaciones entre propietarios, Ayuntamiento, Comisión de Planeamiento y Coordinación del área metropolitana de Madrid (Coplaco), Diputación Provincial madrileña y Gobierno Civil, cuyo titular era entonces Juan José Rosón. "Estábamos dispuestos a negociar a cambio de que cedieran al Ayuntamiento el palacio y unos, 70.000 metros cuadrados de terreno, pero en el último momento los propietarios, que querían un acuerdo directo e inmediato sin tener que ser aprobado por tantos organismos, rompieron la negociación", manifestó el alcalde.La finca de Merry

No se volvieron a hacer intentos conocidos por variar la situación de la casa hasta hace un par de meses, en que Carmen Franco, hija del general y esposa de Cristóbal Martínez Bordiú, que figura como propietaria de la finca, encargó, a través de su administrador, a la agencia inmobiliaria Proginsa la venta de la mansión. Luego vendrían las diversas visitas del representante del desconocido interesado. Algunos de los vecinos del pueblo afirman que el comprador habría pedido como condición para comprar el palacio que se incluyera en la compra la propiedad de Merry Martínez Bordiú. Según las mismas fuentes, habría ofrecido 15 millones de pesetas por esta vivienda y su correspondiente parcela.

Este deseo de permanecer como único propietario parece haber sido causa de un replanteamiento de la compra, aunque aún no se puede descartar un acuerdo, según fuentes próximas a los negociadores. Un tema que no le preocupa al comprador es el hecho de que el edificio sea monumento histórico artístico -lo que supone su total conservación- ni que la totalidad de la finca esté incluida en la ley de la Cuenca Alta del Manzanares, aprobada el pasado 23 de enero de 1985 por la Comunidad de Madrid, lo que imposibilita la construcción de nuevos edificios. "Todo eso ya lo sabe el comprador y no le importa, pues la quiere dedicar a uso privado. Es un capricho", afirmó el agente inmobiliario que se ocupa del tema.

Hace unas semanas el interesado, del que sólo se sabe que no es un personaje habitual en la prensa del corazón aunque pase en España algunas temporadas al año, se trasladó personalmente a Torrelodones para examinar la zona. Le gustó, pero las condiciones impuestas hicieron que el rápido acuerdo al que parecía iba a llegarse se demorara. "No oculto que las gestiones han retrocedido, pues los propietarios están fuera, por lo que habrá que esperar a setiembre", manifestó el agente inmobiliario, quien se negó a facilitar los centenares de millones que se pueden manejar en la operación.

Quizá busque, como el creador de la casa, los efectos de la radiactividad de Torrelodones. Según afirman sus habitantes, la zona comprendida entre Torrelodones, Galapagar y Hoyo de Manzanares tiene una extraña radiactividad. "Basta con poner un vidrio blanco en el suelo y dejarlo unos días. La radiactividad lo vuelve violáceo", afirma el alcalde. O quizá sea la vista desde este punto, situado a 1.011 metros de altura, que permite contemplar 34 pueblos de la provincia, incluido Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985

Más información