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Fernández Ordóñez viaja hoy a Marruecos en su primera visita política de carácter bilateral

El ministro de Asuntos Exteriores, Francisco Fernández Ordóñez, viaja hoy a Rabat (Marruecos), donde permanecerá hasta el martes en visita oficial, la primera que realiza de carácter bilateral desde su nombramiento. La visita se sitúa en el circuito de contactos preferentes, consistente en encuentros con las diplomacias de los países vecinos, iniciados ya con sus colegas de Francia y Portugal, y que cerrará en Nueva York a finales de mes con el responsable de la política exterior argelina, Taleb Ibrahim.

El ministro español será recibido y acompañado en sus gestiones por su colega Abdelatif Filali, consuegro del rey Hassan II, con el que pretende dar "un profundo repaso" a los diferentes temas que componen el cuadro de las relaciones bilaterales, según fuentes diplomáticas. En la agenda de Fernández Ordóñez, además de cuestiones ya conocidas, figuran aspectos novedosos que pueden, según transcurran las conversaciones, estrechar la cooperación con el país vecino, como la posible colaboración policial española en la persecución por parte de Marruecos del grupo Amam (Adelante), organización a la que se acusa de atentar contra la seguridad del Estado y cuyos componentes no comulgan con la anexión del Sáhara.En el palacio de Santa Cruz, sede del Ministerio español de Asuntos Exteriores, existe la impresión de que las relaciones entre España y Marruecos "no alcanzan su mejor momento", a pesar de que el pasado mes de marzo viajó Filali a Madrid y de que la diplomacia española no ha escamoteado esfuerzos a la hora de programar "casi seguida" una visita a Rabat de su titular, con el ingrediente de que es la primera, cuando aún no se cumplen 40 días del viaje oficial del presidente de Argelia, Chadli Benyedid, a Madrid.

Contactos con el Polisario

La clave de estas supuestas reticencias puede estar en algunos contactos que altos funcionarios españoles han mantenido en los últimos meses con representantes del Frente Polisario y en la no celebración de unas maniobras militares conjuntas en tierra, diferentes a los ejercicios aéreos que los Estados Mayores de la Aviación de ambos países organizaron recientemente.La visita tiene también un carácter informativo, en lo que respecta al nuevo titular de Exteriores, que piensa conocer de su colega Filali la posición de Marruecos ante la complicada situación del mundo árabe, especialmente al producirse 48 horas después de la clausura de la cumbre árabe de Casablanca, que empezó con la inasistencia de Libia y que ha terminado en fracaso y con resistencias, por parte de algunos países moderados, a apoyar los acuerdos entre el rey Hussein de Jordania y el presidente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Yasir Arafat.

España está también sumamente interesada en conocer in situ cómo se desarrolla la alianza libio-marroquí, cuyo primer aniversario, el próximo martes -martes y 13 para más inri- cogerá a Fernández Ordóñez todavía en Rabat. La diplomacia española ha seguido de cerca los acontecimientos que han surgido en torno a la cumbre de Casablanca, especialmente el papel de Libia, aliado de Marruecos por el tratado de Uxda, pero que, sin embargo, decidió a última hora sumarse al boicoteo de los países radicales, pese a las infructuosas gestiones telefónicas del rey Hassan II con el coronel Muammar el Gaddafi, líder libio, para que se desplazara.

En el terreno de los asuntos llamados "delicados", medios gubernamentales aseguran que no va ser la parte española la que los ponga sobre la mesa, en clara referencia a aspectos relacionados con las reivindicaciones territoriales de Marruecos sobre Ceuta y Melilla, aunque se estima que existen otros asuntos que indudablemente podrían ser más atractivos para la diplomacia marroquí, como la influencia de España en los países latinoamericanos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de agosto de 1985

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