Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El automóvil como símbolo de cidadanía

Las empresas fabricantes de automóviles, a pesar de las continuadas crisis del sector, se encuentran en casi todos los países industrializados al frente de las inversiones en publicidad. Si a esto unimos que el mensaje que hacen llegar al consumidor presenta al automóvil como a un amigo y, además, fascinante, pero nada le cuentan de sus riesgos, de las muertes que produce, se podría concluir de forma quizá muy reduccionista, pero en cualquier caso realista, que no se puede ser hoy ciudadano sin poseer ese símbolo amable de la civilización.El automóvil pasará a la historia, si es que alguna vez se distancia de la misma, como el símbolo del siglo XX. En la creación de este símbolo ha intervenido decisivamente la publicidad. "Desde los años diez", asegura David Lowsley, director comercial de Ford España y participante en el seminario de publicidad de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, "se constituyó como uno de los grandes símbolos de la sociedad industrial, y su aceptación va en aumento".

Para el director comercial de una de las empresas multinacionales del automóvil con mayor representación en España y una de las que mayores beneficios obtienen, con los mensajes publicitarios de los productos de su empresa pretenden facilitar una información y obtener la confianza del potencial cliente. Para ello hacen previamente un estudio de las condiciones reales y psicológicas de ese mercado.

De esta manera puede explicarse, por ejemplo, que en materia de condiciones de seguridad y riesgo que tienen los automóviles, los mensajes publicitarios no insisten mucho en ello, a pesar de que los sociólogos han llamado la atención sobre la necesidad de prevenir de los peligros que entraña el automóvil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de julio de 1985