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Agricultores de Ciudad Real denuncian la destrucción de regadíos por empresas graveras

Los agricultores de los campos de Malagón (Ciudad Real), que alguien llamó vergel de la provincia, a menos de 20 kilómetros de la capital, están indignados pese a que las generosas lluvias han salvado las huertas. En este término municipal de 36.000 hectáreas y 10.000 habitantes, buen productor de verduras y frutales, atravesado por numerosas corrientes fluviales y siempre bien dotado de aguas subterráneas, el regadío va en regresión por culpa -exclaman sus vecinos- de una equivocada canalización de los ríos y por el mal trato que las empresas de extracción de grava producen en sus márgenes.

"No hay agua en ningún sitio, estamos sin gotita de agua", dice -refiriéndose a las aguas subterráneas- Isabel Toribio, joven campesina almuerza al pie de un olivo, en el margen derecho del río Bañuelos, principal corriente fluvial de la zona y la que nutre al pantano de Gasset, de donde beben los grifos de la capital si no vienen años de sequía, y entonces hay que obtener agua del subsuelo o de donde sea.Las huertas colindantes están viendo desaparecer sus pozos, mientras surgen aquí y allá los efectos que las tres empresas de grava y arena están produciendo.

A la destrucción de la riqueza en una tierra idónea para el regadío se une la desaparición del libre flujo de las aguas subterráneas, y además esta especie de minas a cielo abierto o extraño paisaje lunar, una vez utilizadas, se rellenan con todo tipo de escombros y material de derribo, entre los que se han llegado a encontrar, en alguna ocasión, restos de limpiezas de cementerio, afirma Paulino Tapiador, otro de los agricultores afectados. Se consideran un pueblo tranquilo, pero "vamos a acabar saltando alguna vez". En noviembre, ante la escasa operatividad del Ayuntamiento, se creó una comisión popular que realizó varias asambleas informativas y recogió más de dos millares de firmas.

En busca de solución

La Confederación Hidrográfica del Guadiana está buscando alguna solución y la Consejería de Política Territorial de la Junta muestra más interés después de una pasajera visita que realizó José Bono, presidente de Castilla-La Mancha. Jesús Balmaseda, profesor de EGB, que de tener que mostrar su afinidad ideológica sólo se identificaría con los verdes, es el portavoz de esa comisión popular. "Al menos conseguimos que se prohibiera, en principio, la continuación de limpiezas en el llamado El Riachuelo, porque lo que iba a ser una canalización que impidiera las inundaciones se convirtió, durante casi un kilómetro, en una excavación de tres metros de profundidad y diez de anchura, bastante diferente de lo que es un pequeño arroyo; así se han roto las capas freáticas, impidiendo el regadío, a cambio de conseguir material para las obras de forma completamente gratuita". Las últimas disposiciones de la Comisaría de Aguas del Guadiana sobre extracciones de áridos y alguna multa ya producida no parecen haber solucionado el caso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 13 de junio de 1985

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