Ingmar Bergman vuelve a casa tras nueve años de exilio

Su montaje de 'El rey Lear' se presentará en Barcelona

Tras nueve años de exilio en Múnich, el director de cine y teatro Ingmar Bergman regresa definitivamente a su país. Contratado por el teatro Real de Estocolmo, Bergman realizará la próxima temporada dos montajes en aquel teatro, Señorita Julia y El sueño, obras ambas de Strindberg, montajes que luego filmará para la televisión sueca. En Barcelona, y con motivo del Congrès Internacional de Teatre, la compañía del Dramaten ofrecerá el próximo mes de mayo cinco representaciones de El rey Lear, dirigidas por Bergman, en lengua sueca. El director, retenido en Múnich a causa del estreno de su puesta en escena de la obra de lbsen John Gabriel Borkman, no podrá estar presente junto a sus actores.

A raíz de la forzada dimisión de Lasse Poysti como administrador general del Kungliga Dramatiska Teater, de Estocolmo, familiarmente conocido por el Dramaten, se barajó la posibilidad (véase EL PAIS del pasado 28 de marzo) de que el director de cine y teatro Ingmar Bergman regresara definitivamente a su país para ponerse al frente del mencionado teatro. Como se recordará, Bergman, que ya había ocupado la administración general del Dramaten (1963-1966), fue detenido por la policía sueca el 30 de enero de 1976 en el mismo Dramaten, donde ensayaba una obra, acusado de fraude fiscal, y posteriormente puesto en libertad bajo fianza de medio millón de coronas.Pese a que luego se demostró que la acusación carecía de fundamento, y haciendo caso omiso de los ruegos del mismísimo Olof Palme, el 25 de abril Bergman anunció su decisión de abandonar Suecia y fijar su residencia en Múnich. En agosto de aquel mismo año, y con ocasión de recibir el Premio Goethe, el director afirmó, en Francfort: "No puedo seguir viviendo en un país en el que mi honor es pública e injustamente puesto en entredicho".

En el Residenztheater de Múnich, en el que Ingmar Bergman ha venido realizando la mayoría de sus montajes desde su exilio, en 1976, el director sueco ha confirmado a este periódico la veracidad sobre el rumor de su posible regreso a Suecia y a su "querido Dramaten". "El primero de julio, cuando finalice mi contrato con el Residenztheater, regreso a Suecia. La próxima temporada", dice Bergman, "voy a montar dos obras en el Dramaten, dos piezas de Strindberg, Señorita Julia y El sueño (Ett drömspel)". Preguntado sobre si regresará al Dramaten en calidad de administrador general, Bergman ha respondido negativamente: "Vuelvo como uno más de los directores contratados por el Dramaten" (en la actualidad hay, seis directores contratados). "En cuanto al nuevo administrador general, no puedo facilitarle su nombre, pues su nombramiento todavía no es oficial., pero puedo asegurarle que se trata de un gran profesional con el que me complacerá sumamente poder trabajar".

Al día siguiente de que Bergman confirmase el rumor sobre su regreso, en Estocolmo, y en el mismo Dramaten, conocimos al que con toda probabilidad va a ser el nuevo administrador, Lars Löfgren, de 49 años, autor y director teatral, con 25 años de experiencia en los escenarios y 15 como director del programa teatral de la TV2 sueca, puesto que abandonó en 1982.

En los medios teatrales de la capital de Suecia se habla de Löfgren como "el hombre de Bergman". Se rumorea que su posible nombramiento es fruto del acuerdo entre Bergman y Bengt Dennis, presidente del Consejo del Dramaten, acuerdo en el que podría estar implicado Bengt Göransson, el ministro de Cultura, que es el encargado de nombrar oficialmente al administrador general del Dramaten.

La hipótesis no carece de fundamento. Más aun si se tiene en cuenta que el administrador general del Dramaten es a la vez responsable de la financiación del teatro y de su dirección artística, la cual podría ser asesorada por Bergman.

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El regreso de Bergman al Dramaten (cuatro salas, la mayor de 800 butacas, compañía estable de 70 cómicos y un total de 350 técnicos y empleados) es vista con muy buenos ojos en medios teatrales de Estocolmo. Según éstos, Bergman, al que se le considera "un extraordinario técnico del teatro", podría dar un nuevo y necesario impulso al "viejo Dramaten", cuyas taquillas, con una subvención estatal de 90 millones de coronas al año (cerca de 1.800 millones de pesetas), han recaudado en la presente temporada tan sólo entre ocho millones y nueve millones de coronas.

Asimismo, se juzga de manera muy positiva el acuerdo al que han llegado el Dramaten y la televisión sueca para coproducir, con destino a la televisión, los dos montajes de Strindberg que Bergman realice en el Dramaten. Contrariamente a lo que ocurre con ciertos teatros y televisiones españolas, los montajes no se grabarán en el Dramaten, sino que Bergman se llevará a sus actores a los estudios de televisión, con lo que sus ya numerosas realizaciones televisivas, la última de las cuales, Después del ensayo, se presentó en el pasado festival de Cannes, van a verse incrementadas.

"¡Diablos y truenos!"

Estos días han finalizado en el Dramaten las representaciones durante la presente temporada de King Lear (El rey Lear), el montaje de Bergman que supuso, después de ocho años, el reencuentro del director con el público sueco, con su público. Estrenado en la gran sala, la Stora, el 9 de marzo del pasado año, fue acogido en medio de grandes aplausos por un público que, puesto en pie, vitoreaba a Bergman al tiempo que le gritaba: "Valkommer hem, Ingmar" ("Bienvenido a casa, Ingmar"). El crítico teatral Björn Nilsson terminaba así su comentario de la noche del estreno: "Dicen que Ingmar Bergman tiene un contrato en el extranjero-por un año más. Pero luego, ¡diablos y truenos!, para decirlo con palabras de Britt G. Hallqvist (la traductora al sueco de El rey Lear), tendrá que volver, aunque para ello debamos arrastrarle por los pelos a través de las olas del Báltico".Kung Lear, coproducción entre el Théátre de l'Europe y el Dramaten, se presentó en París, en el Odeón, el 4 de marzo de 1985. El éxito fue fabuloso. Al día siguiente, Bergman era condecorado por Mitterrand con las insignias de comendador de la Legión de Honor, al tiempo que el presidente francés le saludaba como "el representante a los ojos del mundo de la cultura sueca, en aquello que ésta tiene de universal" (véase EL PAIS del pasado 9 de marzo).

El espectáculo, de tres horas y media de duración, en lengua sueca y sin ningún tipo de traducción al francés, fue interpretado en sus principales papeles por nombres familiares en los montajes teatrales y filmes de ergman. En total, cerca de 50 actores en escena. La escenografía y el vestuario eran de Gunilla Palmstierna-Weiss, la viuda del autor de Marat / Sade, que lleva 20 años colaborando con Bergman.

Montar un Calderón

Este mismo espectáculo, en lengua sueca y sin traducción, con los mismos intérpretes, se estrenará en Barcelona el 19 de mayo próximo, en el teatro Tívoli, el mismo día de la inauguración oficial del Congrès Internacional de Teatre, del que este montaje va a ser sin duda uno de los platos fuertes. Después de Barcelona, el espectáculo viajará a Milán (teatro Lírico), para ser luego presentado en el festival internacional de Amsterdam. En la próxima temporada, el Dramaten ofrecerá 40 nuevas funciones de Kung Lear, pues todavía son muchos los suecos que no han podido verlo, ya que las representaciones se dan con el cartelito de "no hay localidades" colgado de la taquilla del teatro.Preguntado Ingmar Bergman, por otro periodista, acerca de la posibilidad de que esté presente en Barcelona para el estreno de su montaje, ha respondido: "Me es imposible. El 31 de mayo se estrena en el Residenztheater mi puesta en escena de la obra de lbsen John Gabriel Borkman. Me agradaría mucho estar en Barcelona, que no conozco, como me ocurre con el resto de España, y más con motivo de celebrarse en ella un Congreso Internacional de Teatro, pero me es imposible. Siento un gran interés por España, por su teatro (Bergman ha dirigido Bodas de sangre y Divinas palabras), y le juro a usted que no pienso morirme antes de haber montado La vida es sueño, de su gran Calderón. En una ocasión ya estuve a punto de realizarlo, pero no me convenció la traducción sueca".

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