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Crítica:

Oferta, israelí de paz

Detrás de los muros.Director: Uri Barbash. Guión:

Benny Barbash y Eran Pries. Fotografía:

Amnon Solomon. Música: Ilan

Wirtzberg. Drama. Israelí, 1984.

Local de estreno: Torre de Madrid.

DIEGO GALÁN

Son tantas las películas que han desarrollado su anécdota en el cerrado mundo (le una cárcel que es difícil sorprenderse con otra nueva oferta. Detrás de los muros, el filme israelí que compitió por el Oscar en la pasada convocatoria, no ofrece, en ese sentido, ninguna aparente propuesta distinta. Otra vez la competencia entre los líderes de distintos grupos de presos, la corrupción del director de la cárcel, el suicidio del adolescente violado, los castigos que, además de la propia cárcel, sufren a diario los presos más comprometidos...

Sin embargo, Detrás de los muros acaba transformándose en una película en cierto modo insólita. Tras las peripecias carcelarias se ofrece un mensaje político que llama a la paz a israelíes y palestinos. Aún más: que presenta a los palestinos o a los israelíes simpatizantes con su causa como los primeros héroes del filme. Frente a ellos está la cerrazón de los patriotas, su incapacidad para matizar los ataques terroristas de la OLP, su abuso de la f'uerza.

Que Detrás de los muros sea una producción israelí convierte este mensaje en una oferta casi inaudita, y de ahí su gran interés. No se elimina éste en la estructura narrativa del filme, aunque sea de menor peso. Según avanza la proyección, y a pesar de algunos momentos de especial debilidad dramática (el concurso de canciones, por ejemplo), el interés de la propuesta adquiere más contundencia, perfilándose el filme como una auténtica rareza cinematográfica.

En este sentido, y como puede ser habitual en otras historias carcelarias, la propia idea de la prisión aparece como un símbolo. Si en Yol, Yilmaz Guney había entrevisto Turquía como una cárcel en la que encontrarse a uno u otro lado de las rejas cambiaba en poco la situación real de los ciudadanos, Uri Barbash, para narrar su Israel, igualmente recalado en un mundo donde la ausencia de libertad exterior coincide con la falta de libertad para el pensamiento. Sólo algunos personajes lograrán superarlo acercándose al enemigo con planteamientos conciliadores.

Los actores tienen todos una segura presencia en la pantalla. Bien seleccionados de acuerdo a las necesidades de sus personajes, logran un clima de verosimilitud que convoca inmediatamente el interés del espectador. Al margen del interés noticiable de Detrás de los muros, se encuentra en ellos lo más Importante de esta producción.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de abril de 1985

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