Vecinos de un barrio de Gijón se oponen a que sus hijos compartan las aulas con gitanos

Tremañes cuenta en la actualidad con dos colegios estatales de EGB, cuyos edificios están tan deteriorados que no son susceptibles de reparación. El centro de Lloreda tiene una matrícula de 465 alumnos, de los que algo más de la mitad proceden de pequeños pueblos cercanos, afectados en su día por la concentración escolar. Apenas a dos kilómetros de distancia se encuentra ubicado el colegio de Las Maravillas, que alberga a casi 200 estudiantes de EGB, entre ellos 123 hijos de gitanos de origen portugués que habitan los poblados de Villacajón, San Juan y la Nueva Ciudad Promocional.A finales de este año, el Ministerio de Educación iniciará la construcción de un nuevo colegio, de 24 unidades, en una zona intermedia a la ubicación actual de ambos centros, en el lugar denominado Los Campones. La nueva escuela, que sustituirá a las dos que existen ahora, acogerá a los casi 700 escolares del barrio.

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A pesar de que tanto el director provincial de Educación, Vicente Álvarez Areces, como el concejal de Enseñanza del Ayuntamiento de Gijón, el socialista Francisco Villaverde, aseguraron a este períodico que la decisión es irreversible, la contestación de las asociaciones de padres de alumnos y de vecinos de Lloreda crece sin cesar. El delegado de la alcaldía en Lloreda, Emilio González, aseguró a este diario que, "en contra de lo que se dice habitualmente en los medios de comunicación, aquí no somos racistas. No estamos contra la integración, pero nos oponemos a que se haga de forma masiva. Pedimos que haya una escuela puente, porque no puede admitirse que vayan al mismo centro nuestros hijos con todos los niños chabolistas, aquejados de enfermedades infecciosas, que van sucios y que viven en cloacas humanas, como Villacajón", señaló.

Las opiniones del presidente de la asociación de padres del colegio de Lloreda, Tomás Alonso, resultan prácticamente idénticas, aunque añaden algunos detalles: "Si este proyecto se lleva a cabo, el nivel cultural de nuestros hijos disminuiría". "Además", añadió, "nosotros no estamos contra la íntegración, siempre que sea escalonada. Lo que pedimos es que no sea masiva. Si quieren escolarizar a todos estos niños, que los repartan entre los distintos colegios que existen en Gijón". Jesús López, miembro de la comisión gestora establecida por la asociación de padres para el transporte escolar del colegio de Lloreda, rechaza también la posibilidad de que "coman juntos, en un mismo comedor, nuestros hijos con estos otros niños aquejados de enfermedades, suciedad y falta de práctica en la convivencia social'.

Aunque sea sin profesores

En todo caso, estas organizaciones ciudadanas, que parecen haber pasado de exigir que el nuevo colegio estuviera ubicado indiscutiblemente en Lloreda a conformarse con que haya una escuela puente para los hijos de chabolistas, anuncian que mantendrán a sus hijos en el actual. centro, "aunque sea sin profesores, si no son escuchadas nuestras peticiones".Asturias tiene una población gitana próxima a las 7.000 personas de las que unas 3.000 son niños. Los índices de escolarización resultan muy bajos y, probablemente, no lleguen ni a 400 los chicos gitanos que acuden habitualmente al colegio, según datos estimativos facilitados a este periódico en fuentes próximas a la Delegación del Gobierno en el Principado.

La mayoría de los gitanos habitan en Gijón, Avilés, Oviedo y localidades distribuidas en los valles mineros del Nalón y del Caudal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 04 de marzo de 1985.

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