Crítica:CINECrítica
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Violencia forzada

Siguiendo parcialmente la estructura de un filme de terror, Puente de invierno quiere además servir de testigo de la incomunicación entre hombres de distinta edad y de distintas clases sociales. Las intenciones son muy claras; su desarrollo, no tanto.Cuando Jaime D'Ors enfrenta a esos muchachos que viven un alegre fin de semana con el carácter taciturno de un campesino y deduce de sus diferencias que es inevitable que aparezca la muerte, antepone los resultados a los planteamientos, reduciendo al absurdo lo que de ser tratado escalonadamente podría haberse incluido, con igual mérito, en la larga fila de películas que han partido de similares situaciones.

Generalmente son forzadas las historias en las que intervienen jóvenes con marcado carácter festivo. Sus alegrías, no se sabe bien por qué, resultan incomprensibles.

Puente de invierno

Director: Jaime D'Ors. Guión: D'Ors y Joaquín Simón. Fotografía: Domingo Solano. Música: Juan Luis Santigosa. Intérpretes: Álvaro de Luna, Mercedes Camins, Tania Ballester, Juan Carlos Larrañaga. Drama. Española, 1983.Local de estreno: Cid Campeador. Madrid.

Quizá porque no hay nunca tanto motivo para la risa o porque los actores no parecen entender de qué se ríen. Pero lo cierto es que logran mantener una dura distancia con el espectador, difícil cómplice de sus griteríos.

Puente de invierno no escapa a esta generalización. A partir de ahí, el horror que debía producir la violencia desencadenada contra ellos por el noble hombre del campo, de quien injustamente tanto se han reído, no provoca en el espectador la angustia que sería necesaria.

Trucos sin habilidad

Álvaro de Luna, en su encarnación del relajado campesino, es quien mantiene algo más vivo el hilo del interés del filme, aunque su conducta venga también forzada por el poco hábil guión. Buen actor de carácter, aunque no de registros sutiles, da vida a su personaje con sinceridad y experiencia.Los muchachos, casi todos nuevos en el cine, se entregan con entusiasmo a la causa. De no perderlo, encontrarán oportunidades mejores.

Coinciden en ello con el balance general de la película. Un noble intento de combinar espectáculo con ciertas denuncias (aunque éstas no tengan suficiente rigor) al que falla el necesario dominio de la narrativa. Puente de invierno se remite a una tradición de cine truculento, pero son precisamente sus trucos los que carecen de habilidad, de vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0003, 03 de marzo de 1985.