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Tribuna:

Un duelo sin concluir

Gracias a su popularidad como héroe de la II Guerra Mundial, Ferdinand Marcos, condecorado con siete medallas al valor, comenzó una fructífera carrera política como diputado, hasta ser elegido presidente de Filipinas en 1965. Casado con la bella Imelda Romuáldez, Marcos fue muy popular en su primer mandato. Ganó con facilidad la reelección en 1969.Ante las elecciones de 1973 se perfiló en el horizonte el secretario general del Partido Liberal, Benigno Aquino, hombre activo y calificado como un serio adversario para Marcos. Ante la imposibilidad constitucional de recurrir a un tercer mandato-, Marcos impuso la ley marcial en 1972 para frenar una presunta conspiración comunista. "En aquella época", dice un veterano periodista filipino, "la guerrilla comunista tenía unos 300 hombres armados. Hoy oscilan entre 10.000 y 15.000".

En 1977 Aquino fue condenado a la pena de muerte por un tribunal militar. La reacción popular internacional, la época de los derechos humanos de la Administración Carter, hizo que Marcos conmutara la pena.

En mayo de 1978, Marcos decide montar unas elecciones parlamentarias, a las que acude un pequeño sector de la oposición. Renace el nombre de Aquino, a quien el ministro de Defensa acusa de ser un agente de la CIA en un programa de televisión. Aquino pide la réplica, paralizando prácticamente Manila. En 1980 Aquino sufre un ataque al corazón y sale para EE UU, donde es operado. Pasa dos años en la universidad de Harvard y uno en el Massachusetts Institute of Tecnology (MIT), mientras en Manila el régimen se endurece.

El 21 de agosto de 1983, Aquino decide regresar a Manila ante los rumores de enfermedad de Marcos (afectado por cáncer de piel, situado actualmente en la zona del riñón, según médicos vinculados con la oposición) y, antes de lograr pisar el suelo, es asesinado en el último peldaño de la escalerilla del avión por un policía de la escolta militar, mientras su hipotético asesino, Roland Galman, es abatido en los nueve segundos que siguen. Unos dos millones de personas se congregan en sus funerales y por primera vez el sector financiero y chic del Manila metropolitano, Makaty, vive manifestaciones diarias.

Tras 19 meses de encuesta, la comisión Agrava desmiente que Galman haya sido el asesino y habla de conspiración militar. El defensor del pueblo acusa a 25 militares y un civil; entre ellos, el jefe de las fuerzas armadas, el general Ver, por encubrir el hecho.

La carrera política de Marcos ha contribuido a forjar lo que se calcula como una de las mayores fortunas del mundo (unos 8.000 millones de dólares, invertidos en inmobiliarias y cadenas de grandes almacenes en EE UU). Marcos se caracteriza por ser un hombre muy trabajador y austero que sólo bebe agua, desconoce los buenos vinos y ama practicar la equitación, el esquí acuático y el golf. Hoy Marcos ve crecer la franja de desagradecidos filipinos que protestan en las calles, mientras sus amigos millonarios, muchos de ellos gracias a las prebendas del poder, han vaciado el país de divisas y la sombra de su eterno adversario político, Benigno Aquino, es hoy más persistente que nunca en Filipinas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 10 de febrero de 1985