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La Generalitat de Cataluña proyecta un impuesto turístico

La Generalitat de Cataluña ha iniciado contactos con empresarios y ayuntamientos turísticos para implantar desde el próximo año un impuesto que ascendería hasta el 1 % de las ventas. Por otra parte, el Gobierno catalán tiene la convicción de que el Ejecutivo central ha descartado interponer recurso contra su reciente tasa autonómica sobre el bingo, cuyo cartón subió a finales de 1984 por este motivo desde 100 a 120 pesetas.El nuevo impuesto turístico, según Francecs Sanuy, conseller de Comercio y Turismo, sólo sería cobrado en los términos municipales de los ayuntamientos que lo deseen. Su recaudación iría integramente a dichas coporaciones, que tendrían que destinar la mitad a promover el turismo y el otro 50% a mejorar su entorno y la cantidad y calidad de los servicios que ofrecen.

Sanuy dijo también que el proyecto de ley autonómica será perfilado totalmente en 1986, cuando entre en vigor el impuesto estatal sobre el valor añadido (IVA), con objeto de determinar los mecanismos de recaudación del impuesto turístico. A su juicio, no se trata de "un leguinazo" (en alusión al recargo madrileño del 3% sobre el impuesto de la renta), y tanto empresarios como municipios han dado en principio una buena acogida a la iniciativa.

La Generalitad aspira a poner en marcha el nuevo impuesto durante el verano de 1986, con carácter experimental, en varios de los grandes municipios turísticos catalanes, como Rosas, Lloret y Salou.

Con motivo de su presencia en Madrid para asistir a la presente edición de Fitur (Fería del Turismo), el consejero catalán puso de relieve que Cataluña es la primera región turística europea, con 2,5 millones de plazas y entradas anuales de 12,1 millones de extranjeros, si bien gran parte de su turismo procede de otras regiones españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de febrero de 1985