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Ernest Lluch y Ramiro Rivera aproximan posiciones y la organización médica colegial se opone a la huelga

La polémica entre el Gobierno y las organizaciones médicas sobre la reforma sanitaria ha adquirido un nuevo giro al enfrentarse Ramiro Rivera, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), y Juan Blázquez, cabeza de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), a propósito de la estrategia a seguir frente a las reformas socialistas. El enfrentamiento de Rivera con los sindicatos médicos se registra a la vez que el presidente de los colegios médicos aproxima sus criterios a los del ministro de Sanidad. Este último explicó ayer que se ha producido una aproximación considerable entre la OMC y el ministerio sobre la reforma hospitalaria en curso.

Ernest Lluch se refirió en una conferencia de prensa al hecho de que el ministerio había tenido en cuenta 10 de los 16 puntos sustanciales que había aportado la OMC al proyecto de reforma hospitalaria, uno de los más polémicos entre la profesión médica. En la misma comparecencia pública Lluch habló también del tema de las incompatibilidades y de otros problemas actuales que afectan a la sanidad.Un día antes de que se produjeran estas declaraciones de Lluch, Ramiro Rivera dirigió un télex a los presidentes de los Colegios Médicos de toda España en el que desaconsejaba que los médicos secundaran la huelga convocada por la CESM para los días 13, 14 y 15 del próximo mes de febrero. Este llamamiento ha sido interpretado por diversos sectores médicos como un claro apoyo de Rivera al ministro Lluch en un momento conflictivo que preocupa a la Administración. En los últimos días una comisión de la OMC ha celebrado reuniones con otra comisión del Ministerio de Sanidad para tratar diversos aspectos de la reforma hospitalaria y otros asuntos conflictivos.

Ernest Lluch firmó el pasado 11 de diciembre dos órdenes, según ha podido confirmar este periódico en fuentes oficiales, por las que se procedería, a aplicar gran parte de la reforma hospitalaria, pero no llegaron a publicarse en el Boletín Oficial del Estado. Estas órdenes fueron posteriormente revisadas por el propio ministro, quien decidió estudiar en profundidad el contenido de las mismas y, finalmente, incorporar las diez sugerencias sustanciales aportadas por la OMC.

Por otra parte, la CESM y la federación de sanidad de la UGT han anunciado que estudiarán medidas de fuerza conjuntas frente a la Administración, según recoge la agencia Efe. Representantes de ambos sindicatos mantendrán próximamente una reunión para estudiar las medidas ante lo que han calificado de "caos del sector y la imposibilidad que tienen los trabajadores sanitarios de vivir dignamente de un empleo".

Recientemente, el sindicato de sanidad de UGT y la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública decidieron también montar un frente común para alertar a la Administración con el fin de que se llenen cuanto antes los vacíos legales existentes en materia de sanidad. Se referían especialmente a la ley general de Sanidad y a la reforma hospitalaria.

El ministro Lluch dijo que el borrador de ley, en manos ya del Consejo de Ministros, se encontraba pendiente de que se resolvieran algunos detalles sobre su financiación y que creía que estaba muy próximo su envío al Parlamento. Sobre la reforma hospitalaria anticipó que aparecerán próximamente dos ordenes ministeriales que regulan la provisión de plazas y las jornadas. El Insalud tiene previsto convocar en un plazo breve de tiempo 1.200 plazas de médicos de hospitales.

En su-conferencia de prensa Lluch explicó también que la ley de incompatibilidades afectaría a cerca de 17.000 médicos en un período de 10 a 14 años. Al final quedarán libres 5.000 plazas. El ministro abordó, además, los criterios en los que se va a basar la aplicación de las incompatibilidades medicas.

Rivera y Blázquez

Las posiciones mantenidas por la Organización Médica Colegial y por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, en torno a la reforma sanitaria en general y a las acciones concretas a seguir en la reforma hospitalaria, se han distanciado sensiblemente en los últimos días con motivo de la convocatoria de huelga hecha por los sindicatos médicos y que se realizará a partir del día 13 del próximo mes de febrero.Esta convocatoria ha hecho que las diferencias entre dos formaciones médicas de carácter conservador se marcaran todavía más a través de la que se ha llamado guerra de los télex entre las dos organizaciones.

El pasado martes día 29, el presidente de la OMC, Ramiro Rivera, envió un télex a todos los colegios médicos de España en el que desaconsejaba a los médicos que participaran en la huelga convocada por la CESM "porque estaba condenada al fracaso por carecer de las mínimas características racionales para ser eficaz y por la falta de preparación de los sindicatos convocantes".

Este télex fue contestado por otro, dirigido también a los presidentes de todos los colegios por el secretario general de la CESM, Juan Blázquez, en el que acusa a Ramiro Rivera "de fomentar el desconcierto y favorecer los planteamientos de la Administración sanitaria, que, ante estas actitudes, puede pensar, con razón, que los médicos no seremos capaces de defendernos con integridad y solidaridad".

Tras descalificar a la CESM como un sindicato capaz de realizar con éxito esta huelga, Ramiro Rivera explicaba que la huelga sanitaria no castiga económicamente a la Administración, sino que incluso disminuye sus gastos. Ramiro Rivera señala que no se debe producir una huelga si no existe una preparación suficiente para poderla ganar, si no existen motivos suficientes, concretos e inmediatos y si no se han agotado las restantes fórmulas de negociación y presión.

Presionar a la Administración

El presidente de la OMC explicaba en el télex que, paralelamente a la campaña de mentalización, continuaban manteniendo vías de presión y negociación ante la Administración, concretadas en reuniones anunciadas para ayer con el director general del Insalud y el ministro de Sanidad, para tratar los aspectos más básicos en materia de incompatibilidades.En su respuesta al télex del presidente de la OMC, el secretario de la CESM acusa veladamente a Ramiro Rivera de mantener un protagonismo no sólo profesional, sino también sindical. La CESM invita a los colegiados a "juzgar en conciencia si deben primar la salvaguarda de los intereses profesionales con firmeza o las expectativas de negociaciones encubiertas no formales que habitualmente derivan en operaciones de imagen individual".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de enero de 1985