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Cuatro actrices para 'Yerma'

Margarita Xirgu, Aurora Bautista, Núria Espert y María Casares, intérpretes de la heroína de Lorca

La nocbe del 29 de diciembre de 1934 se estrenaba ea el teatro Español de Madrid la tragedia Yerma, de Federico García Lorca. La actriz favorita del poeta, Margarita Xirgu, vivía sobre las tablas el drama de la esterilidad de Yerma. El espectáculo constituiría uno de los más importantes acontecimientos culturales de la época. Ayer, sábado las actrices Aurora Bautista y Núria Espert protagonizaban en el mismo teatro una lectura dramatizada con la que se quiso festejar y recordar el cincuentenario del estreno de Yerma.

Cuenta la escritora Antonina Rodrigo en su biografía de Margarita Xirgu, editada por Plaza & Janés, que el estreno de Yerma estuvo precedido de todo tipo de tensiones. Por un lado, el poeta decide cambiarlos decorados encargados a Alberto por otros de Fontanals. Pero al margen de este problema plástico, circulaba el rumor de que se preparaba un compló para la noche del estreno contra la actriz y el autor. Contra García Lorca, por unas declaraciones en las que se declaraba partidario de los que no tenían nada. Contra ella, porque había ofrecido su casa de Badalona al ex jefe de Gobierno Manuel Azaña.Sin embargo, este ambiente no consiguió evitar que el día del estreno no quedara ni una sola entrada en taquilla. Ya durante la representación se produjeron unos momentos de barullo, que finalmente fueron calmados y que no impidieron el que Margarita Xirgu y Federico García Lorca tuvieran que saludar una y otra vez.

Las tensiones políticas y artísticas que precedieron al estreno volverían a repetirse cada vez que la obra ha vuelto a ponerse en escena. La actriz Aurora Bautista fue la primera que recuperó para el público español una obra de Federico García Lorca después de la guerra civil. Fue precisamente Yerma la obra elegida para la recueración del poeta, en la temporada de 1960-1961. El escenario del estreno fue el teatro Eslava de Madrid, con dirección de Luis Escobar.

"En el año 1960 se aceptó", recuerda ahora la actriz, "hacer teatro de Federico García Lorca en España, y también que la familia del poeta permitiera la puesta en escena después del asesinato y de todas las infamias que el régimen soltó contra el poeta".

"La idea de hacer Yerma", prosiguen los recuerdos de la actriz, "fue de un grupo de gentes que amábamos a Lorca. Yo ya le había recitado en dos ocasiones. Una de ellas fue en Cuba y no sentó muy bien en medios diplomáticos españoles. El embajador envió un informe personal diciendo que se había recitado a Federico sin previo aviso. Luis Escobar estuvo muy pendiente de la amistad de la familia Lorca. cada uno por nuestro lado habíamos conectado con la familia para expresar nuestra solidaridad con el poeta. Entre todos se empezó a urdir la idea de que Yerma se representara en un teatro de Madrid. Luis Escobar, uno de los propietarios del Eslava, se movió mucho para lograrlo".

"Luis Escobar sería el director, y el pintor Pepe Caballero hizo la escenografía. Nos pusimos a las órdenes de Escobar y empezamos a trabajar. Previamente a la apertura de la temporada, hicimos una representación en el festival de Espoleto en la que Concha García Lorca hizo la vieja pagana. Fuimos todos con una misión artística y democrática. Todo tenía un aire muy especial".

Sin publicidad

Pero las dificultades serían más de las previstas, porque en el verano de 1960 Autora Bautista tuvo que viajar a México para hacer otra obra. "Me fui y participé en unas representaciones que se hicieron ante el presidente de la República de México. Yo recité a Federico. Estuve con todo tipo de gente y, sobre todo, exiliados. Me hice fotos, fui a comidas. Pero a la vuelta a Madrid, desde la embajada habían enviado un informe en el que se decía que me había fotografiado con la bandera republicana y que había hecho manifestaciones en contra del régimen. Total, que me prohibieron hacer teatro. Otra vez las visitas, las peticiones. Al final, como cosa especial, se me permitió hacer Yerma, pero con la condición de que mi nombre no saliera en ninguna parte. Nada de publicidad, e incluso recuerdo que prohibieron la revista Triunfo de esa semana en la que se incluía un reportaje precioso sobre la obra".

Pese a todo, la obra se pudo estrenar y Aurora Bautista recuerda la noche del estreno entre sollozos. "Fue todo muy emocionante. El teatro estaba lleno. Era el primer Lorca que se estrenaba tras la guera civil. El teatro esta rodeado de carros de policía. Al final dejaron la cesta de flores rojas sobre el escenario y todo el mundo gritaba: ¡Federico!, ¡Federico!'. Fue muy emocionante. Todos estábamos como flotando sobre una nube de emociones. Salía humo de la sala. Todo el mundo se desbocó y se desahogó a costa de Federico".

Aurora Bautista prosiguió alrededor de un alto con las representaciones de Yerma. "No pude terminar la gira por provincias porque tenía que hacer Teresa de Jesús. Me sustituyó Asunción Sancho. Luego quisieron llevar la obra a París, pero la familia se negó a que la obra fuera en representación de la España franquista. Consideraron que lo del festival de Espoleto había sido diferente, pero lo de París era demasiado".

De la versión de Víctor García interpretada por Núria Espert, considera que la puesta en escena da una nueva visión de la obra. "La escena me pareció deslumbrante, preciosa, aunque se cuidó menos la representación. Víctor García era un hombre al que el texto no le interesaba demasiado. Buscaba más el efecto visual, la espectacularidad. Luis Escobar tenía otra idea. Es más clásico. Presta más interés al texto. La versión de interpretación de María Casares, a la que conoció en el colegio, no la ha llegado a presenciar pero cree que era una recreación más próxima a la de Escobar que a la de Víctor García.

Un montaje doloroso

Núria Espert, de 49 años, volvió a traer a Yerma a los escenarios españoles en noviembre de 1971, con dirección del desaparecido Víctor García. Al igual que ocurrió en el estreno y en la recuperación de Luis Escobar, Núria Espert cuenta que "fue un montaje que llegó de una manera muy dolorosa. Yo acababa de hacer una película muy conflictiva con Fernando Arrabal. Además, tenía problemas de dinero con mi compañía. Nos juntábamos, nos volvíamos a separar. Finalmente, la estrenamos y tuvimos un enorme éxito, hasta el punto de que estuvimos cuatro años paseándola por eso que se llama el mundo entero".

"Era un montaje muy especial de Víctor García", prosigue Espert, "diferente, muy creativo, muy imaginativo. Estaba la famosa lona, aquella que provocaba esos chistes tan típicos de los españoles, que decían que era una obra de Federico García Lona. La lona se convertía en montañas, ríos, prados y, finalmente, en una gran matriz extraña que se tragaba a Yerma y a su marido, muerto en el suelo".

"Para mí supuso mucho porque era el primer Lorca que yo hacía. le admiro muchísimo como lectora y espectadora y me daba mucho miedo interpretarlo como actriz. Aunar su poesía con el realismo me parecía un escollo casi insalvable, dificilísimo. Cuando Víctor decidió hacer el montaje me dio una gran satisfacción".

Dice Núria Espert que guarda de este montaje un recuerdo extraordinario. "Lo amo profundamente. Era muy espectacular. La dificultad enorme que encierra ese texto, que de un realismo cotidiano se pasa al más inspirado lirismo con los versos más oníricos, estaba resuelta con un dispositivo escénico que obligaba a los actores a adaptarse: a rastrear el suelo o a ese vuelo de pájaros que adquiríamos en algún momento".

No cree Núria que el texto tuviera un lugar secundario en este espectacular montaje. "No tocamos ni una sílaba del texto. Pero en cambio sí nos pareció que si hablaba de ríos, de hombres y mujeres desnudos, de pájaros, de cascadas, de máscaras, de bueyes, todo esto daba pie a que un hombre creativo como Víctor dejara correr su imaginación partiendo siempre del amor y del respeto al texto".

"Vi la puesta en escena de Escobar. Entonces me gustó mucho. Era el primer Lorca que se daba después del asesinato del poeta. En aquel momento supuso mucho. Pero al margen de connotaciones políticas, el espectáculo era bueno y bello es sí mismo. Del montaje dirigido por Margarita Xirgu, sé por Alfredo Alcón que era muy emocionante".

Fuera de España, en Buenos Aires, la propia Margarita Xirgu dirigió un montaje de Yerma interpretado por María Casares. Para esta actriz se trataba de uno de sus primeros personajes en castellano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 30 de diciembre de 1984