Tribuna:En la muerte del formalista ruso Víctor SklovskiTribuna
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El artificio literario

"Cada uno tiene sus costumbres. La mía es poner un paisaje al comienzo del libro" escribió Sklovski al empezar uno de sus más bellos libros, autobiográfico y teórico La disimilitud de lo similar. Mi paisaje es aquí una fotografía: aquella en que junto a Sklovski aparecen Elsa Triolet, Ossip y Lili Brik, Pasternak, Tinianov y Maiakowski. En esa imagen están reunidos, y no por azar, algunos de los teóricos que revolucionaron la teoría literaria, solo faltan Eikhenbaum y Jakobson, quizá Propp. Pero con ellos están también algunos de los creadores que contribuyeron a revolucionar la poesía y, al menos dos, Maiakowski y Brik, que contribuyeron a cambiar nuestra concepción de los actos morales y políticos, sociales e individuales.Faltan, es obvio, muchas otras caras. No están los escultores y los pintores que dieron pie a eso que hemos llamado constructivismo, están ausentes aquellos polemistas del formalismo que fueron M. Bajtin y sus discípulos..., Pues en ese período que va de 1912 a 1929 se dieron cita en la URSS algunas de las figuras centrales de la cultura contemporánea. El estalinismo terminó con todo aquello, incluso liquidó fisicamente a algunos -¿qué fue de Valentín N. Voloshinov y de P. N. Medvedev, discípulos de Bajtin?-, pero no pudo acabar con el formalismo ni el constructivismo.

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Debate abierto

En los años sesenta, llevados de la mano del estructuralismo francés, los formalistas, con Sklovski a la cabeza, volvieron a ponerse de moda. Se reeditaron sus texos y se tradujeron, también al castellano muchos. Hoy la moda del formalismo, como tantas otras modas de aquellos años, ha terminado, pero las tesis de los formalistas continúan alentando investigaciones.

En un cuarto período de tiempo, Sklovski escribió tres obras fundamentales que están en la base de la teoría formalista: La resurrección de la palabra en 1914, El arte como procedimiento en 1917, texto considerado como un verdadero manifiesto del formalismo, y Poética, fragmentos sobre la teoría de la lengua poética en 1919. Posteriormente continuó escribiendo: Una teoría de la prosa (1925), en la que recoge su artículo de 1917, Materiales y leyes de transformación estilística (1928), pero también textos autobiográficos y novelescos, como la impresionante Crónica sentimental (1923).

Su doble punto de partida puede resultar conocido: una crítica de la concepción tradicional según la cual el arte es pensamiento en imágenes" y una apuesta por la capacidad "perceptora" del arte y la poesía: "para recobrar la sensación de vida, para sentir los objetos, para advertir que la piedra es de piedra, existe lo que se llama el arte". Esta afirmación evoca otras que están en el marco de la filosofía husserliana y en general, de la literatura contemporánea. Un autor tan lejano de estos ámbitos como Proust se manifestará en el mismo sentido.

Lo que caracteriza a Sklovski no es hacer este tipo de afirmaciones. Lo propio de sus planteamientos es partir de ellas, como hipótesis, para construir una teoría del procedimietno o artificio literario y poético que conduce a esos resultados. La disposición de las palabras es el factor que determina el carácter poético o no poético del lenguaje, y esa disposición, esa forma, no es la contrapartida de un fondo o contenido: ella misma posee una significación concreta. A partir de aquí, subiendo en niveles de complejidad, los procedimientos de composición y los procedimientos estilísticos permiten una nueva comprensión de la obra literaria y de los rasgos temáticos, concebidos ya como elementos de elaboración.

De esta manera se pusieron las bases del formalismo, en la que se ha considerado su primera etapa. Después, se iban a aplicar a análisis concretos hasta constituir lo que todavía es embrión de una nueva historia literaria.

Muchas cuestiones están todavía en el alero. El debate con Jakobson, con Bajtin y Mukarovsky, por citar nombres con posiciones bien distintas, no es una polémica estéril ni superada. La relación de la forma con la trama social, el papel del tiempo histórico, la función del arte son otras tantas cuestiones abiertas en esa polérriíca que quizá podamos continuar ahora con otros medios teóricos. La de Sklovski ha sido una figura central en esta historia.

Valeriano Bozal es profesor de Estética de la universidad Autónoma de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 11 de diciembre de 1984.