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Union Carbide tendrá que indemnizar con cientos de millones de dólares a las víctimas del gas venenoso en la India

Nueva York / Bombay

Union Carbide, la firma química norteamericana propietaria de la fábrica india de Bhopal en la que el lunes se produjo una fuga de gas que ya ha costado 2.500 vidas, se prepara para hacer frente a miles de demandas, que le pueden costar centenares de millones de dólares. La policía se ha incautado de los archivos de la planta y tiene sometido a especial vigilancia al único superviviente de quienes se encontraban en la fábrica al producirse la fuga. El presidente de Union Carbide, Warren Anderson, que llegó ayer a la India para seguir de cerca el desarrollo de las investigaciones, no ha hecho ninguna declaración.

El Gobierno del Estado de Madhya Pradesh, en cuya capital, Bhopal, se encuentra la planta en la que se produjo la fuga del venenoso isocianato de metilo, presentó ayer una denuncia por negligencia contra los responsables de la fábrica. El primer ministro de este Estado del centro de la India, Arjun Singli, anunció también que la planta, valorada en 25 millones de dólares (4.250 millones de pesetas), no volverá a abrirse.El Gobierno central indio ya ha pedido a la companía que haga frente a sus responsabilidades y estudie la indemnización a los heridos -50.000 de ellos gravemente afectados, ole los que 2.000 están al borde la muerte- y a los familiares de los muertos. Asesores legales norteamericanos señalan que la firma, que tiene plantas en varios países del mundo, además de en la India y Estados Unidos, puede tener que hacer frente a una avalancha de demandas, tanto en la India como en Estados Unidos, como consecuencia de lo que es considerado como una de las mayores catástrofes industriales de la historia.

Nueva Delhi no ha evaluado el monto que puedan alcanzar las indemnizaciones, pero los expertos consideran que serán varios centenares de millones de dólares. El ministro indio de Petróleo y Química, Vasant Sathe, ha manifestado que espera que la compañía pague indemnizaciones del mismo tipo de las que hubiera abonado si los afectados hubieran sido norteamericanos, pero en medios fiscales neoyorquinos se considera que la compañía tratará de rebajar las pretensiones indias.

"No pienso implorar nada", dijo el primer ministro de Madhya Pradesh, "pero si les veo (a los norteamericanos) les voy a decir lo que tengo que decir".

Union Carbide no ha hecho ninguna declaración a este respecto y ayer un portavoz de la firma manifestó en Bombay que las imdemnizaciones "dependerán de las conversaciones que (el presidente, Warren Anderson) va a mantener con los directivos" de la filial india. Otro portavoz de la compañía manifestó en EE UU que la firma tiene un seguro con el que puede hacer frente a cualquier reclamación.

Anderson llegó ayer a Bombay acompañado por un grupo de seis expertos y de un equipo médico. Parte de esta delegación viajó a Bliopal para visitar a los damnificados. Un alto ejecutivo de la compañía, Warren Woomer, intentó visitar la planta, lo que le fue impedido por las autoridades judiciales, que le manifestaron que la planta estaba precintada mientras se estuviera desarrollando la investigación oficial.

La policía recogió ayer de las dependencias de la fábrica toda la documentación relevante para la investigación sobre los sistemas de almacenamiento y transporte del gas. También ayer se supo que se hace todo lo posible para preservar la vida del único superviviente de entre quienes se encontraban en la fábrica al producirse la catástrofe, Shakeel Ahmed, cuya sala en una unidad de cuidados intensivos se encuentra bajo constante vigilancia policial. Se considera que Ahmed es la única persona que puede explicar qué es lo que pasó en la madrugada del lunes en la planta y por qué fallaron todas las medidas de seguridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de diciembre de 1984

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