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Ferreira anuncia, tras ser liberado, que colaborará con el Gobierno

Wilson Ferreira Aldunate, líder del Partido Nacional, o blanco, uruguayo, anunció el viernes por la noche, poco después de ser puesto en libertad, su disposición a colaborar, aunque sea críticamente, con el Gobierno que forme el máximo dirigente del Partido Colorado, Julio María Sanguinetti, vencedor de las elecciones del pasado domingo. La liberación de Ferreira se produjo en la madrugada de ayer (hora española) en el batallón de Infantería donde estuvo detenido durante 168 días, desde que, el 16 de junio, regresó al país tras 11 años de exilio.

La decisión judicial fue conocida en Montevideo al mediodía. Desde ese momento, una multitud de simpatizantes blancos y del izquierdista Frente Amplio se reunió frente a la sede del juzgado militar que llevaba el caso. Tras recobrar la libertad, Wilson Ferreira acudió a la plaza de la Constitución de la ciudad de Trinidad, cercana a donde estuvo recluido. Desde allí, y acompañado por varios de los más importantes dirigentes de su partido, envió un primer mensaje al pueblo, mientras miles de personas daban vivas a su nombre.Ese breve discurso fue transmitido al país por la casi totalidad de las emisoras de radio, que durante el día dedicaron buena parte de su programación a informar sobre el caso.

Mientras tanto, en Montevideo, al tiempo que se anunciaba la liberación, se instaba a participar en un acto político que se celebró a las ocho de la tarde en pleno centro de la ciudad, con la presencia de Ferreira.

Desde varias horas antes de que comenzase el acto, miles de automóviles comenzaron a circular por las calles con banderas del Partido Blanco y del Frente Amplio, en tanto que numeroso público se concentraba en el lugar anunciado, pese al calor agobiante de la jornada.

La espera se prolongó durante varias horas. Ferreira llegó a la capital por carretera, lo cual dio motivo a que una caravana de automóviles de varios kilómetros de longitud acompañara su lento camino hacia el acto central.

El paso del vehículo por las calles de la ciudad y el posterior discurso fueron retransmitidos en directo a todo el país. En su alocución, realizada ante más de 65.000 personas, Wilson Ferreira se refirió fundamentalmente a las razones por las cuales el Partido Colorado había ganado las elecciones y a la futura posición del Partido Blanco frente a un Gobierno de unidad nacional.

Ferreira dijo que muchos habían acusado a los blancos de haber tenido posiciones erráticas durante la campaña electoral pero, señaló, "eso es sólo imputable a lo que los demás nos obligaron, pues mi partido no pudo presentar su candidato natural y además lo metieron preso".

El líder blanco justificó su derrota -"que no es tan grave"- porque "el régimen dictatorial se empecinó en considerarnos su principal enernigo". Además, "muchos nacionalistas se fueron del partido, pues nosotros nos quedamos sin derecha, ya que la que nos votaba se decidió por la gran derecha colorada".

Ferreira acusó a todos los demas partido de haber tenido una táctica electoral que olvidaba la crisis profunda que sufre el país. Criticó especialmente al presidente electo, Sanguinetti, por negarse a tratar ese tema en profundidad". También la dirección del Frente Amplio, pese a estar presente en buena parte en la tribuna, recibió críticas por "haber apostado todo a ganar la alcaldía de Montevideo, sin pensar en ser un verdadero instrumento de cambio".

Reconocimiento de un error

Wilson Ferreira reconoció, sin embargo, que se había equivocado al suponer que los cambios radicales que incluyó en su programa iban a tener el apoyo de la gran mayoría de los ciudadanos. "Este era un país", dijo, "que quería salir de la dictadura con el menor trauma posible" y se conformó sólo con votar y recuperar todas las grandes libertades individuales perdidas durante 11 años. En ese sentido defendió su proyecto de reforma agraria y de nacionalización de la banca, "únicos instrumentos de reactivación para un país que está sentado al borde de un volcán".Como condición fundamental para brindar apoyo parlamentario al Partido Colorado, mencionó la necesidad de que desde el Gobierno se impulsen medidas que realmente pretendan transformar la sociedad e imponer criterios de justicia.

"Mi partido no le va a crear problemas al futuro Gobierno sólo por el hecho de creárselos; pero no basta con decir que votaremos todo aquello en lo que estemos de acuerdo. Votaremos incluso aquello que, aunque no coincidamos, dé al Gobierno la posibilidad de mantenerse y gobernar", aseguró.

Ferreira exhortó a considerar que el primer deber es asegurar la gobernabilidad del país, pues "el enemigo del cual nos hemos librado está acechando y listo para dar un nuevo zarpazo". "Debernos", afirmó, "consolidar las instituciones democráticas, aun cuando debamos estar detrás del Gobierno, que el país se ha dado, aunque éste no nos guste". Por último, como demostración de la colaboración que debe darse al Gobierno colorado, Wilson Ferreira adelantó que su partido, con el apoyo de todos los que estén de acuerdo, propondrá desde el Congreso una inmediata amnistía general e irrestricta. Propuesta que fuera rechazada por los candidatos colorados durante la campaña electoral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de diciembre de 1984

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