El Diccionario de la Academia
Una observación sobre la crítica de Martínez de Sousa al nuevo Diccionario de la Real Academia. Dice, aparecida en el suplemento literario de EL PAIS: "¿Cuándo se decidirá, como hacen todas las lenguas cultas, a considerar la ch y la ll como c más h y l más l?". Esta manera de presentar las cosas, a mí, personalmente, me produce cierta irritación por el servilismo larvado, o larvario, que denota. Podía ir más allá el señor Martínez y sostener que debiera suprimirse la ñ, letra posiblemente absurda para los que se rigen por lo que hacen los idiomas cultos. Y cosas por el estilo.En realidad, el idioma español no tiene por qué seguir a los idiomas que al señor Martínez le parecen cultos: en primer lugar, porque el español es tan culto como cualquiera, y en segundo lugar, porque entre dichos idiomas existen muchas diferencias en la manera de escribir. Una se pregunta si para el señor Martínez serán cultos el ruso o el chino. A decir verdad, la manera de transcribir los sonidos en letras es mucho más racional en el español que en el francés; no digamos ya que en el inglés y otros. Me parece muy bien que la ch y la ll aparezcan como letras independientes, ya que corresponden a sonidos aparte. Lo ideal, no obstante, sería seguir el ejemplo de la ñ, haciendo de la ch una c o de la lluna l. Esto es mucho más racional y lógico que copiar incultamente a los llamados cultos-


























































