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El norteamericano Chester Himes, uno de los últimos grandes de la 'novela negra', fue enterrado en Benissa (Alicante)

El escritor murió el lunes en Moraira, donde vivía desde hace 15 años

El escritor estadounidense Chester Himes, considerado como uno de los últimos grandes del género negro norteamericano, fue enterrado ayer, a las 16.15, en el cementerio de Benissa (Alicante). El novelista, de 75 años, falleció a las tres de la tarde del pasado lunes, en su casa de Moraira, donde vivía desde hace 15 años. Sufría el mal de Parkinson y desde hace 11 meses su estado se agravó con una parálisis general, que le impedía levantarse de la cama. Vivía en un chalé de color ocre, en la urbanización Pla del Mar, de Moraira, en el término municipal de Teulada, con su mujer, la británica Lesley Himes, de 56 años.

Una docena de personas acompañó ayer los restos mortales de Chester Himes durante la breve ceremonia religiosa, oficiada por un pastor anglicano, que se celebró en el cementerio de Benissa (Alicante), donde quedó enterrado en el nicho número 56. Dos ramos de flores, uno de Internacional Editores, de Barcelona, y una corona, le acompañaron.Himes quería haber sido enterrado en París, donde vivió 15 años antes de establecerse en Alicante, según reconoció su viuda a este periódico. "Pero era muy complicado lograrlo sin ser residente. Creo que no le importará, después de muerto", explicaba Lesley Himes en su casa, momentos antes del entierro.

El escritor, que el pasado mes de julio había cumplido 75 años pasó el último año de su vida postrado en la cama. La parálisis progresiva que le aquejaba le llegó a inmovilizar totalmente. Su mujer, Lesley, se ocupaba diariamente de darle la comida. Chester Himes tenía ambos brazos inmovilizados El jardinero, Jaime Malonda Martínez, que atendía la parcela del matrimonio, la número 122 de la urbanización Pla del Mar, ayudaba a Lesley para acomodar al escritor en el jardín, donde tomaba a menudo el sol.

Su enfermedad, según la viuda, la contrajo posiblemente a consecuencia del coma que sufrió durante una operación quirúrgica en 1976. Himes fue operado de próstata en esa fecha en el Reino Unido. Poco después contrajo mal de Parkinson y sus piernas comenzaron a fallarle. Desde hacía siete años utilizaba una silla de ruedas

"Aquí estaba alegre"

Con posterioridad, una exploración que le hicieron en EE UU reveló una lesión en la parte izquierda del cerebro. El médico de Moraira que le atendió hasta el final, Miguel Femenía, aseguraba que no podría hacerse nada por él.En los últimos años Chester Himes escribió poco, según manifiesta Lesley Himes. "Pero aquí estaba alegre. Desde la cama veía el mar y seguía con su humor; los dos éramos fuertes: unos leones", comenta la viuda, que alude al signo del zodiaco que ambos compartían. En 1983, Himes publicó su última novela, titulada Plan B, y con anterioridad su autobiografía.

Himes abandonó Nueva York hace 30 años para trasladarse a París, donde conoció a su mujer, que trabajaba para el diario International News Herald Tribune. Es en Francia donde Chester Himes encuentra la sensibilidad necesaria para el reconocimiento y difusión de sus novelas, a partir de su encuentro con Marcel Duhamel, quien le convierte en una de las firmas más atractivas de su célebre colección de seie negra.

Chester Himes y su mujer residían en España desde hace 15 años. Durante seis meses vivieron en Alicante, donde Himes escribió algunas de sus novelas. Con posterioridad se trasladaron a la urbanización de Moraira, donde estuvieron primero en otra casa mucho más grande que la que habitaban ahora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de noviembre de 1984