José Luis Borau estrena 'Río abajo', un alegato contra las fronteras

La película Río abajo (On the line), último trabajo de José Luis Borau, se estrena hoy en Madrid. El filme constituye un alegato contra las fronteras, y el cineasta cierra con este título la trilogía iniciada con Furtivos y La sabina. La película ha consumido cuatro años de rodaje, plagados de incidentes. Todo el equipo que participa en el filme es norteamericano, salvo el propio director y la actriz Victoria Abril. Borau, de 55 años, realiza con Río abajo su sexta película. Interpretado en sus principales papeles por Victoria Abril, David Carradine, Scott Wilson y Jeff Delger, el filme ha contado con un presupuesto de casi 600 millones de pesetas.

"Todo lo que ocurre en Río abajo -explica José Luis Borau- es totalmente real. Los personajes son inventados, pero ese grupo humano existe en la frontera entre México y Estados Unidos. No es un trabajo sobre los mojados (los emigrantes que pasan la frontera del Río Grande a nado) sino sobre ese grupo de gentes que viven junto a esa raya divisoria: contrabandistas, policías, prostitutas. Un mundo que nace y vive al calor de la política artificial que crea una frontera. Yo, como he dicho muchas veces, no soy partidario de las fronteras ni de las nacionalidades. Las fronteras sólo delimitan los intereses humanos y los egoísmos políticos. Por lo tanto, la película es un alegato contra las fronteras."La película, al igual que Furtivos y La sabina, recoge las aventuras de unos personajes en un enclave geográfico concreto: el río. "Con Furtivos, el medio era el bosque sobre el que se desarrollaban contradicciones políticas; con La sabina, una cueva dentro de la que se enfrentaban dos culturas. La historia de Río abajo narra el choque político y cultural de unos personajes que viven a ambos lados de la frontera. Una prostituta mexicana (Victoria Abril) vive una historia de amor con un gringo (Jeff Delger) en las fronteras de Laredo (Tejas) y Nuevo Laredo (México).

Largo rodaje

El rodaje de esta película ha supuesto para su director casi cuatro años de aventuras que nada tienen que envidiar a la ficción cinematográfica. las desgracias y avatares han sido tantas que, una vez terminado el producto, Borau se ríe de su aventura estadounidense además de asegurar que ni tiene gafe ni cree haber sido víctima de la maldición de alguna india de la zona fronteriza.Lo cierto es que Río abajo nació para ser la película norteamericana de Borau. Para ello se asoció con la productora International Films Inverstors. Pero la llegada de la Administración Reagan congeló las subvenciones a las productoras.

Borau creyó que estas dificultades económicas eran temporales. Pero este revés fue seguido de conjuros climatológicos y ecológicos totalmente imprevistos. "Mientras el tema del dinero se resolvía -recuerda ahora Borau- nos lanzamos a la loca aventura del rodaje. Teníamos el dinero justo para rodar seis semanas. Sólo podíamos rodar en otoño porque el clima de Texas es tan tórrido que en verano la gente se asfixia. Sólo podíamos rodar en otoño. Empezamos a rodar el 4 de noviembre y las lluvias torrenciales empezaron a caer el 7 y para no cesar hasta Navidad".

"Se nos desbarató todo el plan de trabajo", prosigue el director José Luis Borau. Y continúa su relato: "Ya habíamos hecho todos los interiores y no podíamos salir a la calle. Además se nos estropeó una de las cámaras del laboratorio de la Metro-Goldwin-Mayer. La cámara producía una vibración luminosa que nosotros no percibimos. Cuando la Metro nos dijo que el material era inservible habíamos perdido una semana de trabajo. Se acabó el tiempo y el dinero del rodaje y ya no podíamos terminar la película".

La cadena de desgracias en torno al rodaje de Río abajo incluye sucesos tales como la intoxicación masiva del equipo por comer serpiente de cascabel, robo del material, interrogatorios policiacos a los actores y un sinfín de anécdotas más.

"Pese a todo estoy muy satisfecho del resultado y de la experiencia de estos cuatro años de trabajo", añade el director José Luis Borau. "Pero mi próximo trabajo va a ser una comedia que girará en torno a Madrid".

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 07 de noviembre de 1984.

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