Hoy se consuma la ficción electoral sandinista
Se han cumplido este mismo año los 50 del alevoso ajusticiamiento de Augusto César Sandino (1993-1934). Sin su nombre, sin su doctrina, aunque sí con su efigie presidiendo la farsa, se celebran hoy las primeras elecciones generales del sandinismo oficial. El medio siglo de la muerte de Sandino no ha tenido relieve alguno; su nacionalismo democrático tampoco lo tiene ya en los planes de la Junta de Managua. Los actuales gobernantes -es la acusación de la oposición demoprática- detentan el nombre de sandinistas y ultrajan la memoria de Sandino. ( ... )Las elecciones que hoy se celebran, bajo el estado de emergencia, sin censo electoral y sin control documental de votantes, no ofrecen ninguna garantía de imparcialidad. Cuantos creyeron en la posibilidad de una democracia, fruto de la unión de las diversas facciones progresistas que formaron la guerrilla y lucharon contra Somoza se sienten ahora justamente defraudados, dentro y fuera de Nicaragua. Sin desconocer la labor realizada por el Gobierno sandinista en algunos aspectos sociales, los valores políticos y de libertad han sido sistemáticamente pisoteados, las promesas de formalización de un Estado democrático olvidadas y, por no cumplir, ni siquiera han cumplido con la promesa solemne de dotar al país de una Constitución democrática en el transcurso de un Gobierno provisional de reconstrucción nacional y antes, por supuesto, de las elecciones generales. Se llega a ellas con el FSLN como único partido, tras la deserción, lógica, de la Coordinadora Democrática Nicaragüense (que agrupa a los partidos Socialcristiano, Socialdemócrata, Conservador y Constitucional Liberal) -y la más reciente del Partido Liberal Independiente-, que no ha encontrado nunca ni siquiera la posibilidad de hacer una campaña electoral con unas mínimas condiciones de seguridad.
Madrid, 4 de noviembre


























































