Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:

'Todo es ausencia', un terrible testimonio

Se pueden repetir las entrevistas a cualquiera de las madres de la plaza de Mayo y encontrar siempre una encendida y nueva emoción., Cada caso tiene en esas madres una enérgica voluntad de que no se ha olvidado, de que la historia no le cierre con un simple cambio de página, sino de que al final de cada capítulo se identifique a los culpables. Sólo de esa manera la nueva página empieza limpiamente: "La democracia no se puede apoyar en una ciénaga".Rodolfo Kuhn ha filmado en Todo es ausencia el testimonio de algunas de esas madres, viajeras por Europa en busca de nuevas esperanzas. Hebe de Bonafini, líder del movimiento, concreta políticamente las bases de sus reivindicaciones, con dureza y energía, pero aún sensible al recuerdo eterno del hijo que quizá no vea más. Las otras mujeres, prolongan su queja con la fuerza de quien ya no tiene qué perder. Amigos íntimos las han ido marginando y en las otras madres han encontrado sus nuevas compañeras: son la memoria de los muertos.

Kuhn también utiliza el documento de la historia oficial, sus discursos y sus rostros, entresacando las imágenes con que el cine contribuyó a que nada se olvide. En tales documentos, los representantes de la Iglesia católica ilustran con frecuencia las decisiones militares, uniéndose a los uniformes en arengas y compromisos. En su participación ("por acción o por omisión") se concreta buena parte de la película, tanto por las declaraciones de las entrevistadas como por la rotunda evidencia del documento: obispos, y sacerdotes que callaron o aplaudieron se citan con detalle núentras el dato de que el Papa atendía a las madres durante poco más de dos minutos y con 40 al equipo de fútbol del Benfica, corona esta denuncia.

Hebe de Bonafini la prolonga ajueces y magístrados, rodeando así el testimonio de las dos primeras mujeres, de tradición conservadora, ricas y seguras, que han logrado entender por qué ellas están entre las madres de madres.

Una convulsión que la película muestra implacablemente, rompiendo las entrevistas con ráfagas testimoniales. En el montaje, Kuhn ha enriquecido el valor inicial de las declaraciones: no cuenta la historia de la represión pero aporta datos que siempre estremecen. Los sollozos de las mujeres, sus silencios, los dibujos escolares de los niños que las conocieron, y ese Videla frotándose las manos, sonriendo, son imágenes que permanecen cuando el reportaje concluye. En su inicio, ante la elaborada puesta en escena de la primera entrevista, se encuentran los momentos débiles de Todo es ausencia que, más tarde, endereza su calidad de excelente documento, terrible y necesario.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de octubre de 1984

Más información

  • VISTO / OÍDO