La crisis de la Caixa de Catalunya deriva hacia la actuación del director general

La crisis de la Caixa de Catalunya acabará ante el Departamento de Economía y Finanzas de la Generalitat o ante el Banco de España, dependiendo de si se limita al vacío de poder creado en el consejo o si deriva, como anuncian algunos indicios, al análisis de la actuación del director general.La Generalitat de Cataluña intervendrá si toda la cuestión se limita a una polémica sobre la presidencia. Casi todas las competencias en materia de órganos de cajas de ahorro catalanas residen en la Generalitat, que absorbió el 29 de diciembre de 1980 las desempeñadas hasta entonces por el Ministerio de Economía.

El Banco de España conserva las competencias sobre el control de la estructura financiera de las cajas. En cuanto a control sobre los órganos de las mismas, sólo puede intervenir en un caso: cuando deba instruir expediente disciplinario al director general, según indica el artículo 17 del real decreto 2290 de 27 de agosto de 1977.

Este aspecto es importante, por cuanto todo indica que el análisis de la actuación del director general, Joan Bilbao, en los días inmediatos a la crisis, va a constituir el próximo capítulo de la misma. Así, fuentes de la Diputación de Barcelona, entidad fundadora de la caja, han expresado a Efe que el origen de la polémica no es estrictamente político: "En el caso de que el presidente del consejo fuera un hombre conservador", añadieron estas fuentes, "tendría los mismos problemas que Sureda, puesto que la crisis radica en la concentración de poder en torno al actual director general, Joan Bilbao".

Mientras tanto, prosiguen los efectos de la primera fase del problema: la votación de destituir al presidente de la entidad, el catedrático Josep Lluís Sureda, por parte de un grupo de consejeros, en ausencia del resto y tras una sesión tormentosa. Los diarios ofrecen distintas versiones sobre este asunto. Así, La Vanguardia subraya que Ia destitución de Sureda no se confirma, por falta de algunos requisitos formales", y el diario Avui opina que "la oposición minoritaria no impidió que esta cuestión fuese votada legalmente".

La polémica del consejo se ha trasladado a los sindicatos. Contrariamente a la valoración de CC OO, según la que la raíz del problema radicaba en la manipulación de procesos electorales desde la dirección general, la sección del Sindicat d'Estalvis de Catalunya (SEC, Sindicato de Ahorros de Cataluña) de la entidad atribuía la crisis a una "tensión entre los consejeros políticos y los consejeros técnicos y profesionales" ' que habría sido "impulsada por una actuación presidencial de tipo autoritario". Esta opinión fue enérgicamente rechazada en otros sectores del mismo sindicato, según indicaron dirigentes del SEC empleados en otras entidades.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de septiembre de 1984.

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