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Varios ecosistemas costeros gallegos están amenazados por el impacto humano e industrial

Un equipo de profesores universitarios de la Universidad Complutense madrileña, el Imperial College de Londres y la Universidad de Swansea -Gales- que realiza un estudio sobre los ecosistemas costeros gallegos ha constatado la precaria estabilidad de algunos de los mismos, bajo el doble acoso del impacto humano e industrial merced a la indiferencia y el sentido utilitarista de las autoridades correspondienies. Ejemplos notorios del deterioro alcanzado son la desembocadura del Miño y las dunas de Corrubedo.

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Se trata de un proyecto de investigación con dos años todavía por delante, que pretende obtener una información básica de los ecosistemas costeros, sobre todo en lo que respecta a la dinámica, evolución y sedimentación de sus depósitos.La línea litoral más occidental de Europa pasa por Galicia. Todo el rompiente de las corrientes atlánticas bate sobre la costa gallega, que en un lento e inexorable proceso geológico ha ido conformando una fisonomía única e irrepetible en el viejo continente. Y como en todas las regiones densamente pobladas, el impacto humano e industrial sobre el medio físico natural está causando transformaciones que pueden llegar a ser irreparables.

Rías, estuarios, playas arenosas, cordones dunares, marismas, canales estuarinos y llanuras de marea suman kilómetros de ambientes costeros que cobijan una importante fauna y ofrecen a los investigadores la posibilidad de descubrir las claves ecológicas y geomorfológicas que operan en estos medios, constituyendo una parte del paisaje gallego de incalculable valor, tanto desde el punto de vista educacional-científico, como recreacional y económico.

'Padre' Miño

El Miño, conocido popularmente como el padre de los ríos gallegos, era navegable hace menos de 50 años por barcos de gran calado que penetraban hasta 20 kilómetros río arriba. También entonce las marismas de la desembocadura llegaron a servir para el aterrizaje de aviones durante la guerra civil. Dificilmente podrían tener ahora esa o cualquier otra función ya que han desaparecido.

En el tiempo transcurrido desd el primer cuarto de siglo a la déca da de los ochenta han actuado negativamente sobre el tramo final del río las extracciones incontroladas de arena, así como los innumerables embalses hidroeléctricos, que proliferaron en los años del desarrollismo en sus cauces medio y alto, y cuyo eslabón final será el Salto de Sela, actualmente en construcción en el Ayuntamiento de Arbo (Pontevedra).

Todo ello, unido a las construcciones indiscriminadas de diques y similares han alterado el curso normal del régimen fluvial, tanto en la velocidad de las corrientes como en sus desplazamientos laterales, provocando la erosión de marismas, formadas por depósitos muy antiguos.

El río ha visto menguados sus márgenes y aumentado el caudal de arena en su fondo, principalmente en la boca del estuario, donde se ha formado un auténtico tapón, impidiendo el acceso desde las aguas oceánicas de especies piscícolas como el sábalo, que tradicionalmente se pescaba con abundancia en el Miño y que los pescadores ahora consideran prácticamente extinguido.

Este año se ha pescado un 75% menos de la angula que el año pasado, y la lamprea o el salmón empiezan a formar parte de la memoria colectiva de este pueblo, ya que no de su realidad cotidiana.

Mientras la investigación se lleva a cabo, surgen por doquier, en o frente a las costas gallegas, proyectos de nuevos diques, paseos o carreteras marítimas, rellenos especulativos reclamando terrenos al mar, que empeoran la situación irreversiblemente, mientras corporaciones locales, Gobierno autonómico y Administración central se pasan la pelota de las responsabilidades y competencias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de agosto de 1984