Crítica:CINECrítica
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Intento de aventura

En la moda de las películas de aventuras que retoman de los viejos seriales tanta inspiración como de los más clásicos tebeos aparece ahora una tímida aportación al género, Tras el corazón verde, que, a su vez, emula los deslumbrantes espectáculos de George Lucas o Steven Spielberg.Precisamente el remitirse a tantos precedentes es parte del juego del filme, cuyo humor, nace del guiño y no de la posible verosimilitud dramática de la narración.

De hecho es poco creíble, y no tanto porque no se puedan cruzar cascadas, huir sano y salvo de cientos de disparos, salir victorioso de peleas con cocodrilos o encontrar la fabulosa joya que da título a la película, como porque las reglas de la narración se abren o cierran caprichosamente, sin el rigor que resulta básico para este tipo de empresa. Incluso es extraño que, rodada en México, la película finja situarse en los decorados naturales de Colombia, como si cualquier selva, folklore o tradición fuera idéntica a los ojos del productor.

Tras el corazón verde

Director: Robert Zemeckis. Guión: Diane Ihomas. Fotografía: Team Cundey. Música: A lan Sislvestri. Intérpretes: Michael Douglas, Kahleen Turner, Danny de Vito, Zack Norman, Alfonso Arau. Aventuras, norteamericana, 1983. Local de estreno: Capitol

Trayectoria curiosa

Éste, Michael Douglas, tiene una trayectoria curiosa. Desde la propuesta de El síndrome de China, con la que colaboró al discurso antinuclear, a Los jueces de la ley, en la que denunciaba la corrupción del aparato de justicia a través de unos magistrados dispuestos a aplicar por su cuenta condenas a muerte si no encontraban suficientes pruebas, su inquietud se ha traducido a enunciados de cierto peso.En Tras el corazón verde, quizá como respiro, le importa más el divertimento, pero ha quedado a medio camino, sin la brillantez o el humor de las mejores películas de sus contemporáneos, es decir, con imaginación adolescente. Él mismo, como actor, no tiene la fuerza de los demás aventureros de moda.

Le acompaña, y con solvencia, Kathleen Turner, la actriz descubierta en Fuego en el cuerpo, cuya sensualidad podía convertirla en un nuevo mito erótico. En este filme interpreta un personaje opuesto, la cursi escritora de éxito que contempla la vida como parte de sus malas novelas. No tiene el brío de su trabajo anterior, pero es precisa y disciplinada.

De hecho, la primera parte del filme, cuando se ve envuelta en la aventura de viajar a Colombia para entregar a los secuestradores de su hermana el plano del codiciado tesoro, es la mejor, porque promete la ironía y el esplendor que luego sólo queda apuntado al aparecer el protagonista masculino.

Decepción debida fundamentalmente a los torpes inventos del guión, como, por ejemplo, el que un terrateniente perdido en la selva sea un fanático lector de sus libros: una solución demasiado fácil para los conflictos de los personajes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de agosto de 1984.