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Crítica:FLAMENCO

Carmen Amaya y La Tolea llenaron hasta la bandera

Y bien, ya cayó el telón sobre ese ciclo de 16 noches de flamenco que el Círculo de Bellas Artes de Madrid programó paralelamente a las celebraciones isidriles.La noche de La Tolea marcó ampliamente la máxima asistencia de espectadores. El baile flamenco tiene, indudablemente, un tirón añadido de público, con muchos extranjeros, estudiantes de baile, o sencillamente aficionados para quienes esta modalidad de lo jondo ofrece mucho más atractivo que el cante solo y, a veces, duro. Este programa ofrecía el interés complementario de que se proyectaron dos vídeos con cortometrajes de Carmen Amaya, rodados en 1937 y 1941, que nos presentan a la genial bailaora en plena juventud.

La Tolea le rindió homenaje con su baile, influido por el de la Amaya. Y lo hizo con brillantez, por soleares y por alegrías, con fandangos y bulerías. También La Tolea es extraordinaria con los pies, con una enorme facilidad para las variaciones del zapateado, que ejecuta con versatilidad e inspiración.

Noches flamencas

Cante: Vicente Soto, José Mercé, Juanele de Jerez, Rafael Romero. Baile: Rosa Montero "la Tolea", con Guadiana y Talegón al cante y Tito y Diego Losada, al toque. Toque: Curro de Jerez, Jesús Maya, Perico el del Lunar. Círculo de Bellas Artes de Madrid, 28, 29 y 30 de mayo de 1984.

Sería injusto silenciar cómo arroparon su actuación el buen toque de los hermanos Tito y Diego Losada y el cante de Guadiana y Talegón de Córdoba, dos buenos cantaores que están desarrollando su carrera en el cante para baile y que cuando tienen ocasión de hacer sus cantes propios demuestran que, además, son por sí mismos excelentes cantaores.

Otra de las noches tuvo claro acento jerezano, con el cante de Vicente Soto y José Mercé y el toque de Curro de Jerez, quien actuó en concierto y acompañando al cante. Me gustó más en esta segunda faceta, con falsetas delicadas, bellísimas, en las que se recreó quizá con largueza que iba en detrimento de los cantaores. Vicente Soto, con el sello de la familia, no tiene aún la ductilidad de su padre, pero está mejorando en cada actuación, buscando, sobre todo, administrar su tremenda voz en los medios y en los bajos tonos; y lo está logrando, haciendo cosas muy hermosas por soleá, por tangos, por levante. Su primo José Mercé estuvo en su línea habitual de jondura.

La última noche fue una de las más emocionantes. Dos viejos maestros, Juanele de Jerez y Rafael Romero, dieron su lección de una manera de cantar que se está perdiendo. Juanele, que por siguiriyas alcanzó la cumbre, tuvo el valor de terminar a palo seco con una grandeza impresionante, que el público escuchó sin respirar. Y Rafael, siempre ejemplar en la caña, por siguiriyas, el mirabrás y los campanilleros. Perico el del Lunar bordó, literalmente, para ambos un acompañamiento de verdadero lujo. Bellísimo todo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de junio de 1984