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Testimonio de la vanguardia

Nacido en Los Ángeles, en 1912, John Cage no es una vieja gloria, es uno de los testirnonios vivos de todas las vanguardias musicales conocidas desde los años cuarenta y cincuenta.Siendo músico, Cage ha sido siempre mucho más que músico: siguiendo propias inclinaciones -en él es inimaginable la pose- ha buscado siempre la relación con las demás artes y la colaboración con todo tipo de actividad creativa que presentara los atributos de lo nuevo.

El piano preparado, la introducción en la composicion musical de las leyes y los caprichos del azar, la música como servicio a ambientes teatrales, cinematográficos, plásticos o literarios, son algunos de los elementos en los que la figura de John Cage adquiere categoría de pionero y hasta de visionario.

A los 72 años, después de diversas visitas a España, siempre en tomo a actividades de avanzada, viene ahora a Madrid con motivo de una exposición de Duchamp, su amigo y compañero de viaje.

Para conceder la presente entrevista interrumpe una partida de ajedrez que está jugando con la señora de Marcel Duchamp: no hay duda, es John Cage. Alto, enjuto, con atuendo vaquero y movimientos pausados, su figura y su proceder son una, mezcla encantadora de joven inquieto y anciano que despierta ternuras. Es John Cage, todo un cúmulo de experiencias vividas como algo cotidiano, irrenunciable, natural. Un símbolo del arte de nuestro tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de mayo de 1984