Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Walter López, un as del aire

La guerra del fútbol librada en 1969 entre Honduras y El Salvador dio al entonces cantante Walter López fama de as del aire. Pilotando un caza corsair persiguió a un avión enemigo hasta la capital salvadoreña y luego de derribarlo ametralló la avenida principal. Tocado por las baterías antiaéreas, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en territorio guatemalteco.El nuevo comandante en jefe está considerado como un piloto experto, capaz de manejar una veintena de aviones de combate y transporte. Su formación discurrió en Estados Unidos, cuyo sistema de vida admira, igual que la profesionalidad de su ejército.

No ha hecho especiales pronunciamientos políticos, pero se le atribuye un anticomunismo arraigado, sin la paranoia de su predecesor. Quienes le conocen aseguran que es ante todo un militar orgulloso de su profesión, decidido a limpiar el Ejército de corruptelas y a darle una preparación avanzada.

No tiene debilidades mesiánicas y, por tanto, se cree que ejercerá el mando restableciendo el sistema tradicional de consulta en el seno del Consejo Superior de las fuerzas armadas. Su procedencia de la aviación puede convertirle en un comandante débil, porque a efectos de control interno la fuerza radica en el Ejército de tierra.

Sobrino del ex presidente Oswaldo López Arellano, un general que llegó al poder mediante un golpe con un programa reformista para ser derribado luego por un escándalo de sobornos a cargo de la compañía Bananera United Brands, este parentesco le ha creado algunas dificultades en su carrera. Hombre joven, de 43 años, tiene cuatro hijos. El último de ellos fue apadrinado ocho días antes del golpe por el, presidente Roberto Suazo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 8 de abril de 1984