El aquelarre de Gerona

( ... ) "La inteligencia es la cosa humana más amada por Dios". De todo el aquelarre de intelectuales en Gerona, sólo el doctor José María Díez Alegría hubiera sido capaz de entenderlo sin traducción; porque si bien su latín era pedestre, era latín. Los demás, ni la más remota idea; todo el conjunto de inevitables, todos los pedantes a la violeta, legitimados por el diario periférico: Aranguren, Sabater, Castilla del Pino, Trias Fargas (¿qué hacía un personaje respetable como él en un aquelarre como ese?), Tuñón de Lara, Barral (lo mismo digo), Pradera, Claudín y otras hierbas aún peores.( ... )En Gerona, esta banda de intelectuales, en el sentido caribeño de la palabra, han jugado con el ser de España, han perjurado de España, han redescubierto el principio de las nacionalidades siglo y medio después; han defecado sobre la Constitución, sobre el Estado de las autonomías; han dicho que, desde Cataluña, España no es nada; han desbarrado sobre la bandera; han insultado al Ejército; han pronosticado la desaparición de España; han desnudado, ante la indiferencia y la incredulidad general, su vacío de España, su espantosa ignorancia de España, su odio antipátrida, su diletantismo aberrante, su infinita capacidad de enajenación y de traición. Han dado de sí lo que tenían dentro: es decir, nada. No me dan asco, ni siquiera pena; sólo me dan, y muy por fuera, frío. (...)

29 de febrero

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de marzo de 1984.

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