Pocas sorpresas en la presentación de 'Akelarre', de Olea, en el Festival de Berlín
El único filme español a concurso fue acogido con cordiales aplausos
Aplausos cordiales cerraron la primera proyección de Akelarre, de Pedro Olea, único filme español que figura en la competición del Festival de Berlín, que se clausurará mañana. Olea, que permaneció inactivo desde que en 1978 filmara Un hombre llamado Flor de Otoño, ha realizado de nuevo un rdme sólido, de excelente factura a cuya brifiantez colabora con talento la fotografía de Alcaine: la ambientación, el paisaje, el color, son bases de esa fascinante atmósfera que preside el filme. Sin embargo, al trabajo de Olea, que se estrena hoy en Barcelona, puede reprochársele cierto esquematismo narrativo, que imposibilita la sorpresa.
En la primera, parte del filme de Olea, cuando se describen las circunstancias privadas de los personajes principales y se engendra el conflicto, la narración se prolonga sin nervio. Es luego, al desarrollar su nudo central, cuando Akelarre adquiere, con nuevo pulso, una mayor intensidad dramática. Hasta entonces, el filme puede- hacerse previsible.Su acción se sitúa en un pequeño pueblo de Navarra a finales del siglo XVII, en el que un grupo de campesinos se enfrenta al poder absoluto del señor feudal. Aceptando como real la mitología de las brujas, y como único medio de Combatir la protesta, el dueño de las tierras solicita la ayuda de la Iglesia y de la Inquisición para condenar a los disidentes a la hoguera. Navarros frente a castellanos: dos formas de vida, dos tradiciones, dos conceptos sobre Dios y el placer, la justicia y la solidaridad, manipulados ahora por quien para defender sus privilegios no duda en traicionar a las suyos. Walter Vidarte, como ese señor feudal, supera el maníqueísmo del personaje para componer un ser verosímil y reconcicible.
Recuerdo de 'La colmena'
Mary Carrillo es quien interpreta a la supuesta reina de las brujas: una inujer enérgica contra los tiranos pero tierna con sus amigos, de carácter fuerte y cuerpo débil. Su trabajo es magnífico, como es igualmente el de Silvia Munt como la bruja heredera: muchacha perseguida realmente por ser la compañera de uno de los cabecillas de la revuelta y por haberle preferido frente al hijo del señor feudal. Ambas actrices conectan mágicamente en la pantalla produciendo sus momentos más cálidos. Estos elogios pueden no hacerse extensibles en esta ocasión a José Luis López Vázquez, que compone un inquisidor de rasgos simples.La expectación por Akelarre en el marco del festival se tradujo en el lleno de la sala y en el respetuoso silencio con que se siguió su proyección. No sólo el recuerdo de La colmena, de Mario Camus, premiada el pasado año, sino la presencia constante de Akelarre en las grandes fotografías-murales que aparecen desde que se entra al complejo del festival, la publicidad diaria en sus boletines y el propio stand español, realmente el más amplio y lujoso, donde Akelarre figura como película protagonista, la han colocado como uno de los títulos fuertes.
A la conferencia de prensa que siguió a la primera proyección acudieron Olea, José Luis Alcaine, Marí Carrillo, Silvia Munt y el joven actor Iñaki Miramón, que, como hijo del señor feudal, hace el trabajo sensible y eficaz. Olea tuvo que responder a numerosas preguntas que hacían referencia a la existencia real de las brujas, tratando de encontrar algunos espectadores relaciones entre lo que Akelarre muestra y la realidad actual. "Siempre me han interesado las historias mágicas. Una de mis primeras películas fue El bosque del lobo, para la que me inspiré en un hecho real sucedido en Galicia. En esta ocasión me he basado en el trabajo de numerosos historiadores que dan cuenta de los procesos que contra brujos ciertos o falsos se desarrolló a lo largo de aquella época. En Akelarre me he inclinado por un tratamiento de cine de aventuras, utilizando como referencias, al menos privadas, cierto aire a lo Robin de los bosques, Ivanhoe, El halcón y la flecha. .. ".
La sesión nocturna de Akelarre se cerró con un fuerte aplauso que se hizo más intenso cuando en el escenario apareció Mari Carrillo, que tuvo que dirigirse al público agradeciéndo la ovación. Éste había seguido la película con enorme atención. Hoy se proyecta la última película que presenta España, aunque fuera de competicion: El señor Galindez, del argentino Rodolfo Kuhn.
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