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Crítica:TEATRO /TARSA INMORTAU
Crítica

Mimetismo

Una base de sainete andaluz quinteriano -madre mandona, niña cenicienta, padre débil- llevado a la crueldad, con alguna reflexión sobre el poder y la forma de desembarazarnos de él. Superposición de personajes fantásticos -doblados de los sainetescos-, llamados "antidioses". Un poco de esperpento, un mucho de Francisco Nieva; pero para eso ya está el propio Nieva, y su propio lenguaje, y su barroquismo: se los ha inventado él, y lo hace muy bien. Francisco Benítez, joven autor -40 años- tiene atisbos de diálogo, de gracejo: podría explorar su camino propio y quizá hallara algo que aguzar.El grupo colectivo La buhardilla, de Córdoba, basa su representación en un transformista, Miguel Ángel de Abajo. Una joven actriz, Ana Linares, muestra fuerza y expresión que necesitarían otro texto para comprobarse.

'Farsa inmortal del Anís Machaquito', de Francisco Benítez

Intérrpretes: Miguel Ángel de Abajo, Francisco G. Torrado, Ana Linares, Mercedes Castro, Ana López. Escenografía de Antonio Alférez. Vestuario de María Castro y Pilar Arenas. Dirección, Berta Lid (colectivo La buhardilla, de Córdoba). Estreno Sala Cadarso. 14 de febrero del 84.

Una escenografía somera de Antonio Alférez, un vestuario conseguido de María Castro y Pilar Arenas, una somera dirección de Berta Lid... La representación tiene el valor de un ensayo, de un intento, de una exploración. Podrá servir a quienes la han realizado, si se saben ver.

El público de la sala Cadarso rió con ganas el gracejo andaluz, los mismos del transformista y las exageraciones de la farsa, y aplaudieron a todos.

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