El Estado deja de ser confesional en Italia, de acuerdo con el nuevo concordato

El nuevo Concordato entre Italia y la Santa Sede, aprobado ya por el Senado y pendiente del visto bueno de la Cámara de los Diputados y del Papa, establece la no confesionalidad del Estado.lronías de la historia. Tras años de debates y acaloradas disputas, el nuevo Concordato entre la Santa Sede y el Estado italiano va a ser firmado por un papa no italiano y por el primer presidente de Gobierno socialista. Lo que no consiguieron 43 Gobiernos democristianos lo va a obtener el socialista Bettino Craxi.
Como escribió ayer la Prensa, "ahora sólo falta el sí del Papa", aunque Craxi ya había conseguido el visto bueno vaticano durante la audiencia que le concedió Juan Pablo II hace unas semanas.
El nuevo Concordato sustituye al firmado en 1929 por el líder de la Italia fascista, Benito Mussolini, y que seguía aún vigente, a pesar de que la Constitución republicana y democrática entró en vigor hace 36 años. Desde entonces se habían hecho varios intentos para reformar uno de los concordatos, junto con el anterior español, más ventajosos para la Santa Sede.
Los católicos progresistas no están contentos, porque hubiesen preferido que, según la mentalidad del Concilio Vaticano II, se hubiese abolido completamente el Concordato o, como máximo, que se hubiese llegado a una solución a la española.
Por primera vez después de Mussolini, la religión católica deja de ser en Italia religión de Estado. Por primera vez también, Roma deja de ser considerada una ciudad sagrada. Y por primera vez la anulación de los matrimonios por el Tribunal de la Rota tendrá que ser convalidada por los tribunales italianos. La enseñanza de la religión en los colegios no será obligatoria y la exención tributaría de los organismos religiosos será examinada caso por caso y no en bloque. Por último, se reconoce valor civil al matrimonio religioso.
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