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REVISTA DE PRENSA

Las economías en el Ejército

Miguel Boyer, como buen ministro de Hacienda, mantiene sus tijeras bien afiladas para recortar el gasto público; han sido sonadas sus batallas para recortar el déficit de Renfe y reducir la inversión de Telefónica; sin embargo, aunque sabemos que su voraz tijera apunta también hacia el Ejército, no le va a resultar tan fácil reducir el gasto militar.El Ejército no ha sido tratado con prodigalidad durante las últimas décadas y, en consecuencia, nuestras Fuerzas Armadas están mal pagadas y peor equipadas, lo que no quiere decir que tengamos un Ejército barato. Ello se debe a que el Ejército, como la siderurgia o la construcción naval, está sobredimensionado: hay más militares de los que son menester. No hay nada peor que un Ejército mal pagado, escasamente tecnificado, costoso para el país y además frustrado porque el ascenso está obturado por el referido exceso de personal; un exceso que se agrava año tras año, porque se admiten en las academias generales más cadetes de los que el Ejército puede asimilar dignamente.

El Ministerio Narciso Serra está abordando el problema en varios frentes: con una reforma de plantillas que reduzca personal -con salidas siempre voluntarias, sin rescisiones de contratos y con el sueldo íntegro- y fuertes aumentos salariales, y, por otro lado, con cuantiosas dotaciones para material. A partir del desarrollo de estas soluciones, los militares estarán mejor pagados y más realizados profesionalmente gracias a posibilidades más rápidas de ascenso y al acceso a medios más sofisticados. ( ... ).

16 de enero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de enero de 1984