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CINE

La policía busca chivato

En argot, membrillo es el chivato, un hombre que arriesga su vida por cobrar de la policía. Finge amistad con sus vecinos, pero vende sus secretos; se hace cómplice de atracos para denunciar a sus gestores, rebusca trucos para navegar en todas las aguas, pero una gota de más acaba ahogándole: si es descubierto, le matan.La policía necesita hombres así, tal como cuenta en su película el director norteamericano Bob Swain, inspirándose en el contacto que tuvo durante un año con una brigada internacional francesa y en su personal buceo por barrios extremos de París. El membrillo relata el sistema que utiliza esa brigada en la zona de Belleville para en_ contrar un nuevo chivato, rebuscando entre sus ficheros el viejo rencor de un delincuente, el delito no pagado, el chantaje más sencillo: estos policías no dudan ante cualquier ¡legalidad.

El membrillo

Guión y dirección: Bob Swaim. Fotografía: Bernard Zitzermann. Música: Roland Bocquet. Intérpretes: Nathalie Baye, Philippe Leotard, Richard Berry, Christophe Malavoy. Policiaca. Francesa, 1983. Locales de estreno: Paz y Azul.

Bob Swain vive en París desde hace 17 años, y ahora tiene 40. Ha heredado el buen hacer de la narrativa clásica norte americana, pero sin eludir el contagio del lenguaje que nace de la necesidad de una expresión más personal. Su película tiene brío, es precisa y ofrece la insólita visión de una policía que no era conocida en el cine anterior: se denuncian sus contradicciones con una violencia que no siempre precisa de momentos fuertes, porque esa violencia está incrustrada en el propio sistema; tampoco esquematiza su narración dividiendo a los personajes en buenos y malos. Lo que cuenta Swain corresponde a una situación más real.

De ahí que la película siga en paralelo, las maniobras de la brigada que busca a su nuevo chivato y la rebelión del hombre que han elegido para ello. El juego es sucio en todos, pero quien se niega a ser confidente debería tener, a pesar de todo, el derecho a elegir por sí mismo. Swain no remacha con demagogia su punto de vista, pero éste nace con claridad de la propia estructura de la película.

Ha localizado aspectos de París poco frecuentes en el cine francés: el barrio de los emigrantes africanos y el ambiente de los magnates de la droga, el de los agentes de policía que nacieron con el mayo francés y el de los nostálgicos de Argelia. Un documento, pues, que no margina el espectáculo. Ésta debió, ser la razón por la que El membrillo obtuviera tres de los césar del cine francés de este año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 20 de diciembre de 1983

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