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Comienza el despliegue de los euromisiles

La policía británica detiene a cerca de 80 mujeres encadenadas ante la base a la que están llegando las nuevas armas atómicas

La protesta pacifista crece en el Reino Unido al mismo tiempo que siguen llegando a la base aérea de Greenham Common, a 80 kilómetros al este de Londres, más aviones C-141 Starlifter, con cabezas nucleares para los misiles de crucero norteamericanos. Ayer, la policía detuvo a cerca de 80 mujeres que se habían encadenado a las verjas de seguridad de la base y a tres hombres que instalaron una torreta de radar en otras instalaciones militares, en Escocia.

El ministro de Defensa, Michael Heseltine, fue rociado con pintura roja a su llegada a la universidad de Manchester, donde tenla previsto dar una conferencia. Heseltine tuvo que desistir a los 10 minutos de comenzar el acto, ante los gritos de protesta de los estudiantes.La base de Greenham Common, a donde llegó el pasado lunes el primer misil de crucero de los 572 que planea instalar Estados Unidos en suelo europeo, se encuentra, protegida por paracaidistas, veteranos de la guerra de las Malvinas, y por decenas de policías. Las acciones de protesta no han influido en la primera ministra, Margaret Thatcher, quien insistió ayer nuevamente en la necesidad de equilibrar la balanza de fuerzas nucleares si la Unión Soviética sigue negándose a desmontar sus SS-20.

En un gesto acogido por el diario conservador The Times como oportunista, la primera ministra anunció su primer viaje a un país del bloque del Este. Thatcher visitará Hungría a primeros del año próximo. La primera ministra se ha negado también a aclarar el número de misiles que han llegado ya al Reino Unido, pero recordó que el programa completo (160 cohetes) se desarrollará a lo largo de cinco años.

El movimiento pacifista británico se fía visto perjudicado estos días por un incidente relacionado con el sacerdote católico Bruce Kent, secretrario general de la Campaña Pro-Desarme Nuclear (CND). Kent, que es el blanco de los ataques del partido conservador desde hace meses, asistió al congreso del partido comunista británico e intervino ante el mismo para decir que los comunistas son unos buenos compañeros en la lucha por la paz. Sus declaraciones levantaron una inmediata polvareda y 100 diputados conservadores han pedido a la jerarquía católica que le releve de su cargo. El cardenal primado, Basil Hume, llamó a capítulo al sacerdote y le solicitó una transcripción literal de su discurso. Portavoces del cardenal se apresuraron a declarar que la posición de Kent es individual y no refleja la actitud de la Iglesia católica británica. Sin embargo, las mismas fuentes recordaron que el sacerdote desempeña sus funciones como líder pacifista con la aprobación del primado. Basil Hume ha resistido hasta ahora grandes presiones políticas sin exigir al activo sacerdote su desvinculación orgánica de la CND.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de noviembre de 1983