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CARTAS AL DIRECTOR

El derecho a morir

Me encuentro gratamente sorprendido por la reciente aparición en su diario (el pasado 29 de octubre) de un artículo sobre la Asociación (francesa) para el Derecho a Morir con Dignidad. Hace tiempo que persigo la creación de una asociación parecida en España, y desearía dar a conocer mis intenciones.Soy miembro de The Voluntary Euthanasia Society, de Londres, desde mayo del presente año (1983), y he intentado 'contactar con todas las sociedades de esta índole que conozco (más de 30 en todo el mundo). Actualmente dispongo de información recibida de 15 asociaciones, cuyas actividades se centran en los siguientes puntos:

1. Distribución de impresos para la formulación de una declaración en la que el sujeto expresa su voluntad de no ser mantenido artificialmente con vida si no existen posibilidades razonables de recuperación (eutanasia voluntaria pasiva) y de recibir la medicación necesaria para. mantenerle libre de dolor y sufrimiento, aunque ello acelere el momento de su muerte.

2. Propuestas de clarificación y modificación de leyes en defensa del derecho a morir. En particular: legalización de la eutanasia voluntaria activa para los enfermos en estado terminal, que se practicaría siempre a petición del sujeto y con las debidas garantías (15 Estados en EE UU han aprobado en los últimos siete años diversas leyes conncernientes al derecho a morir).

3. Promoción de un clima de opinión pública favorable y tolerante con el derecho a morir con dignidad.

4. Algunas asociaciones distri:)uyen entre sus miembros un libro ) folleto con instrucciones y con;ejos para la práctica de la autoliberación (suicidio en circunstancias que justifican la eutanasia vo,untaria: normalmente, enfermelad en estado terminal).

Estoy de acuerdo con la afirmación de Monique Badarciux sobre a falta de demanda social en España respecto al derecho a morir, por lo cual puede ser aún prematu-o el intento de crear una asocia,ión española en su defensa. No obstante, la demanda surgirá, sin luda, en cuanto haya oportunidad le plantear el problema y de refledonar sobre el mismo, para lo cual erá decisivo el papel de los menos de comunicación. En particuar, le invito a que publique mi cara en su diario, así -como las que pudieran escribir otras personas nteresadas por el tema. Por ahoa, daré una dirección donde poIrían comunicar conmigo todas as personas que lo desearan:

Miguel A. Lerma. Apartado 60.044. Madrid.

Si la asociación española se reara a tiempo, quizá podríamos iarticipar en la próxima conferen¡a internacional de Asociaciones )ro Derecho- a Morir con Dignilad, que se celebrará en Francia el iróximo año. / .

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de noviembre de 1983