Dos nuevas galerías apuestan por la salud del comercio del arte

Frente a las afirmaciones de determinados sectores que presagiaban la crisis definitiva de las salas de arte, dos nuevos -pero conocidos- galeristas han decidido abrir sus locales en Madrid: Juana de Aizpuru, en en la calle de Barquillo, 44 , y Antonio Machón, en Conde de Xiquena, 5.Antonio Machón, catedrático y también editor, abrió su local convencido de poder soportar la crisis económica general y el mercado negro artístico, y con amplia experíencia adquirida durante 10 años al frente de la galería Carmen Durango de Valladolid, su ciudad natal.

"Si no se tienen pretensiones de conseguir una rentabilidad económica desmesurada y uno se conforma con mantener un ritmo de vida normal", afirma, "creo que lanzarse a una aventura como ésta cuenta con todos lbs alicientes".

Machón, que se considera un galerista vocacional, aunque no le guste el término, señala que el Gobierno debe actuar rápidamente contra las ventas de obras artísticas que se realizan en pisos particulares. "Por un lado, suprimen la vertiente de servicio público que tienen nuestros establecimientos, ya que hurtan a los amantes del arte la posibilidad de contemplar una exposición. Por otro lado, al no pagar impuestos ni.declarar a Hacienda, pueden vender más barato que nosotros, pero el comprador corre también el riesgo de adquirir falsificaciones. Se trata de mm situación,que nos perjudica a todos y que creo que se puede resolver fácilmente"

Piensa también Antonio Machón que el Ministerio de Cultura debiera arbitrar alguna clase de ayuda económica para los galeristas cuya actividad consiste, de manera clara, en colaborar en la difusión de las nuevas tendencias artísticas.

En este sentido, Antonio Machón, que ha abierto su establecimiento con una exposicion dedicada a la última producción de Antonio Saura, asegura que por su local van a desfilar tanto artistas consagrados como desconocidos, seleccionados en función de su calidad.

Pretende alejar la obra elegida para las exposiciones de la neurosis colectiva de los ismos "y funcionar al margen de determinados críticos que pretenden mantener el papel de galeristas cuando su papel es muy otro".

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