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El mayor yacimiento de sepiolita que se explota en el mundo occidental está a las puertas de Madrid

La mina de Tolsa, SA, a pocos metros del borde urbano de Madrid en dirección Este, es el mayor yacimiento en explotación de sepiolita conocido en el mundo occidental. Su presunta peligrosidad para la salud por contaminación atmosférica ha quedado descartada, en un principio, por las autoridades españolas, que han investigado vanas denuncias planteadas en los últimos años. Sin embargo, la sepiolita es, internacionalmente, una de las sustancias que generan polémicas científicas sobre su toxicidad y ante la posibilidad de que sea incluida, como el amianto, en futuras leyes restrictivas. El Gobierno español, según fuentes oficiales, estudia una nueva ordenación legal del amianto, que, posiblemente, se amplíe a otros minerales fibrosos, como la sepiolita.

La Delegación Provincial de Sanidad de Madrid ha informado recientemente a la Concejaga de Medio Ambiente del ayuntamiento del resultado de las pruebas realizadas a 44 personas de la Ciudad Santa Eugenia, última urbanización del municipio madrileño lindante con la carretera de Valencia. La asociación vecinal de este núcleo urbano, que cuenta con 12.000 habitantes, había reiterado en el primer trimestre de este año sus denuncias sobre los presuntos e fectos nocivos de la planta de tratamiento de mineral que la empresa Tolsa, SA mantiene a pocos metros de distancia, en el punto kilométrico 1,600 de la carretera de Vallecas a Mejorada del Campo. El resultado de la investigación señala que no se ha detectado patología alguna entre el vecindario.El pasado 16 de marzo se celebrá la primera reunión entre representantes de la empresa minera, ayuntamiento, Sanidad y asociación de vecinos de Santa Eugenía. El 5 de julio se acordó realizar un estudio epidemiológico, que se realizó en centros sanitarios públicos de Vallecas sobre 44 personas (4 hombres, 9 mujeres, 19 niños y 12 niñas). Para el mismo se han utilizado parámetros como tiempo de residencia en la zona, profesión actual y anterior, consumo de tabaco u otros tóxicos y antecedentes alérgicos, y se han realizado completas exploraciones físicas, analíticas y bacteriológicas.

El yacimiento de sepiolita se extiende bajo una franja de suelo rústico-forestal limitada por las vías férreas de la estación de clasificación de trenes de mercancías de Renfe, en Vicálvaro; la autopista de Barcelona, el barrio de San Blas y la carretera de Vicálvaro a Coslada. A ocho kilómetros se encuentra la planta de tratamiento.

Tolsa, SA tiene varias cotas en explotación a cielo abierto, una de las cuales se halla en las proximidades del barrio de San Bias. Extraído el mineral, "que sale con unos 40 grados de humedad, por lo que no emite polvo en la mina", según explica un responsable de la firma, "se vuelve a cubrir el terreno con la tierra de súperficie".

Protestas desde 1979

La historia de las protestas por la presencia de la mina comienza en 1979, según explica Fernando Ferrero, subdirector general de la empresa minera. El ayuntamiento implantó entonces controles de emisión de humos, impuso una sanción, que fue recurrida, y ordenó una serie de medidas correctoras, "conío instalación de filtros, uso de camiones cerrados para el transporte de finos; riego y barredoras, y no echar residuos cerca de la factoría". La situación quedó aparentemente normalizada hasta el año actual, en que los vecinos de Santa Eugenia manifestaron que sufrían alergias. Como consecuencia de la denuncia, se realizaron las reuniones antes citadas y un estudio epidemiológico.El seguimiento sanitario de los obreros de Tolsa, SA "se ha efectuado siempre por medio de los sistemas y las instituciones legalmente est ablecidos, sin que se haya encontrado nunca patología específica, Adeníás", señala Ferrero, "se encargó un estudio especial al Consejo de Investigaciones Médicas británico (MRC), cuyo dictamen avala lo que decimos: que, hoy por hoy, la sepiolita no causa ningún tipo de trastornos". El responsable de la empresa minera añade: "No sé por qué razón ese interés en señalar a la sepiolita como peligrosa. Si se debe a que es un mineral fibroso, como el amianto, ¿por qué no se dice lo mismo de las 152 sustancias fibrosas catalogadas, entre ellas el talco y el yeso?".

La central sindical CC OO se interesó por este tema en 1981, a raíz de hacerse público el estudio del expediente en Coplaco, según señala Ángel Carlos Carcoba, del gabinete de salud laboral de CC OO. "Recurrimos a expertos internacionales, como los norteamericanos Barry Castelman e Irving Salicof, que apuntaron la presunta peligrosidad de este mineral por sus características asbestiformes, y desde entonces hemos hecho gestiones para que fuesen mejoradas estas instalaciones minerás". Añade Carcoba que, en la actualidad, el sindicato considera que "la solución no pasa por cerrar la mina, como en un momento anterior se pudo pensar, atendiendo al riesgo que supone para los trabajadores y al posible deterioro ecológico: lo que pedimos es la adopción de medidas acordes con los avances tecnológicos".

Polémica científica

Las consultas científicas realizadas por Tolsa, SA no advierten peligrosidad en la sepiolita, en base a estudios sobre personas "a las que se ha seguido durante muchos años", dice el subdirector de la empresa.Sin embargo, existen estudios como el del hospital Sinai School of Medicine, de Nueva York, considerado como uno de los centros de medicina laboral más importantes del mundo; los del doctor Arthur Langer, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, y los de los investigadores búlgaros T. Burilkov y L. Michailova, que indican que la sepiolita puede producir algunas patologías semejantes a las del amianto. Estos datos han sido recabados por Vicente Navarro, profesor de la universidad norteamericana Jhon Hockins, que fue consultado hace unos meses por algunos trabajadores del yacimiento madrileño, tras una intervención de aquél en Televisión Española.

Según Navarro, "la sepiolita es una sustancia sospechosa de toxicidad. Hasta que se demuestre de una manera contundente que no ofrece riesgos, debiera tratársela como sustancia asbestiforme que tiene algunas características semejantes al amianto, frente a la cual los trabajadores y consumidores deberían protegerse. Ésta es la postura del profesor Langer, uno de los expertos mundiales en fibras minerales más respetado en el mundo, con el que concuerdo".

Las sospechas sobre la posible toxicidad de la sepiolita son relativamente recientes. Fuentes oficiales del Ministerio de Sanidad y Consumo, a propósito de las investigaciones realizadas últimamente en relación con el amianto, aseguran que el Gobierno tiene en estudio la elaboración de una normativa más actualizada sobre dicho mineral, sin descartar la inclusión de otros, como la sepiolita.

La normativa legal vigente sobre concentración de partículas de polvo de mineral no tóxico señala como índice máximo en el aire 150 miligramos por metro cúbico, que, en el caso de Tolsa, SA, no se rebasan, a tenor del control de los medidores instalados por el ayuntamiento.

Estos controles, así como los realizados también por el ayuntamiento en el parque de Santa Eugenia, señalan que "los niveles de material sedimentable son muy inferiores a los 300 miligramos por metro cuadrado y día que la legislación vigente marca como admisible". Pero dichas mediciones de polvo, en este caso, no recogen el porcentaje de concentración de fibras de sepiolita, por haberse efectuado según los índices de referencia para sustancias molestas (polvo) sin tener en cuenta los índices aplicables para sustancias tóxicas o presuntamente tóxicas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 3 de noviembre de 1983

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