Un hermano del anterior director general de la Policía, supuesto responsable de sustracción de documentos oficiales

El policía Sebastián Fernández Dopico, hermano del anterior director general de la Policía, podría estar implicado en una operación de sustracción de documentos policiales, algunos de ellos sobre actuales cargos gubernamentales, realizada la víspera de la Negada del equipo socialista al Ministerio del Interior. Hasta el momento son dos los policías que han devuelto en los últimos días numerosos documentos con información reservada pertenecientes a un bloque que hace diez meses desapareció de los archivos de la Brigada de Interior, hecho que en su día fue denunciado.

Uno de los policías es el inspector José Luís Rodríguez Zarco, actualmente destinado en la comisaría madrileña de San Blas, y otro Sebastián Fernández Dopico, anterior responsable de la citada Brigada y en la actualidad destinado ,en la comisaría de Entrevías, también de Madrid. No fue posible ayer obtener declaraciones de ambos funcionarios. La documentación sustraída corresponde a actividades de partidos políticos y fichas personales de determinados dirigentes, entre las que se podría encontrar una correspondiente al actual ministro José Barrionuevo.El actual vicepresidente Alfonso Guerra afirmó, días antes de la constitución del Gobierno socialista, que poseía pruebas de que los archivos policiales estaban siendo expurgados. Por entonces dijo poseer documentos que responsables de la policía habían ordenado destruir. Estas pruebas nunca se hicieron públicas por parte del Gobierno.

Fuentes autorizadas del Ministerio del Interior no quisieron profundizar de momento en este caso, actualmente en manos del juez y anunciaron que la nota oficial difundida el pasado jueves por el citado departamento era sólo una primera versión de los hechos. En ella, redactada sobre una información facilitada en todos sus extremos por la Dirección General de la Policía, sólo se facilitaba el nombre de José Luis Rodríguez Zarco, subordinado de Fernández Dopico cuando este dirigía la Brigada de Interior. De Rodríguez Zarco se dijo en la nota oficial que se encontraba a disposición del juez, hecho que ha resultado falso, ya que el citado policía ha acudido hasta la fecha a su destino actual, la inspección de guardia de la comisaría de San Blas, donde era esperado anoche.

La actuación de Del Río

Medios policiales solventes indicaron que este asunto de devolución de documentos anteriormente sustraidos lo lleva personalmente el actual director general de la Policía, Rafael del Río, amigo personal del hermano de uno de los implicados, el comisario José Luis Fernández Dopico, que en el momento de la desaparición de los documentos era director general de la Policía. Actualmente es jefe de seguridad de la Compañía Telefónica Nacional de España (CTNE). Se da la circunstancia de que José Luis Fernández Dopico y Rafael del Río pertenecen a la misma promoción, donde salieron con los números uno y dos respectivamente, y se ven frecuentemente, la última vez el pasado sábado con motivo de la festividad del patrón de la Policía, donde fue condecorado por Del Río.Los mismos medios señalaron que este asunto fue en su día denunciado por el subcomisario Mariano Baniandrés, que fue quien sustituyó al hermano de: Fernández Dopico al frente de la Brigada de Interior. Cuando Baniandrés llegó a la Brigada de Interior a principios del mes de enero pasado ordenó al policía Juan José Medina, hoy en prisión por una posterior supuesta sustracción de documentos, que hiciera un estudio sobre la documentación encontrada. Veinticuatro horas después Medina daba cuenta a su jefe de la desaparición de cerca de 2.000 documentos que figuraban en el libro de registros, pero en cambio no en los archivos. Parece que Baniandrés abrió acta de esta falta de documentos y la comunicó, primero de forma verbal y luego por escrito al entonces recién nombrado comisario general de Información Jesús Martínez Torres.

La denuncia presentada por Baniandrés podría haber quedado semiarchivada en algún despacho policial, lo que provocó, una vez transcurrido cuatro meses, una nueva denuncia, esta ves formalizada por oficio y anotada en el libro de registros de la Brigada de Interior, todavía dirigida por el citado subcomisario. La formalización de la denuncia obligó a la apertura de una información oficial, que le fue encargada al comisario apellidado Pérez Cayuela, ex jefe de la Comisaría de Bellavista, hombre de reconocida profesionalidad. Pérez Cayuela, que destacó por dirigir brillantes servicios contra activistas de extrema derecha, realizó la información y se la trasladó al mando policial, que se encargó del caso.

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Fuentes policiales solventes no descartan que en este asunto estén implicados más funcionarios, por lo que la investigación continuará en los próximos días. Parece que en su día se dijo que estos documentos, sacados de la Brigada de Interior e introducidos en una furgoneta, fueron quemados. La nota del Ministerio del Interior, sin embargo, descubre ahora que fueron llevados a domicilios particulares de funcionarios.

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