La Casa del Cordón será sede de una caja de ahorros

Las obras que la Caja de Ahorros Municipal viene realizando en el histórico palacio de los Condestables de Castilla, conocido popularmente como Casa del Cordón, con objeto de instalar en él su sede social, han suscitado en Burgos una intensa y larga polémica que ha Nevado incluso a la paralización cautelar de las obras, decretada por la Dirección General de Bellas Artes, y a una petición parlamentaria de responsabilidades por parte del partido comunista.

Estas obras, que han sido calificadas por el Colegio de Arquitectos y los concejales socialistas como "un gravísimo atentado al patrimonio arquitectónico de la ciudad", se reanudarán en breve sin problemas, una vez que se firme el acuerdo sobre el polémico proyecto al que han llegado tras largas negociaciones la caja de ahorros y los responsables del patrimonio cultural de la Junta autonómica, a instancias de los cuales se decretó la paralización de las obras.El motivo inicial aducido para esta paralización, levantada recientemente de forma sorpresiva por Bellas Artes, se debió al desmantelamiento de unos arcos para cuyo derribo no se había solicitado formalmente el correspondiente permiso a la Comisión Provincial del Patronato Artístico; pero tras este motivo subyacen el malestar demostrado por los mencionados grupos políticos y colectivos profesionales y la propia opinión desfavorable al proyecto de rehabilitación manifestada por el responsable del patrimonio cultural de la Junta de Castilla y León, Enrique Baquedano, para quien el proyecto es desastroso y -ante una política de hechos consumados ha tratado, en la medida que se lo permiten sus competencias, de "salvar en lo posible el edificio".

La preocupación demostrada en la ciudad por la marcha de estas obras, cuyo calificativo no está muy claro -¿restauración, reconstrucción, rehabilitación?-, se debe al gran valor histórico-artístico del edificio, que podría correr un serio peligro si se aplica íntegramente el proyecto aprobado en su día por la Comisión Provincial de Bellas Artes y la propia dirección general. Situado en el corazón de la ciudad, este palacio, declarado monumento nacional en 1968, es el máximo exponente de la arquitectura civil de fines del siglo XV con que cuenta la ciudad. Pero, sin duda, es su significado histórico lo que le confiere todo su valor.

Un brillante pasado

Palacio muy estimado por los Reyes Católicos y la dinastía de los Austria, entre sus paredes han tenido lugar importantes acontecimientos históricos, desde el recibimiento de los reyes a Cristóbal Colón y su séquito de indígenas a la vuelta del segundo viaje a las Indias hasta la muerte de Felipe el Hermoso, la boda del primogénito don Juan o la anexión de Navarra a la corona de Castilla. Sin embargo, este brillante pasado no parece haber tenido el suficiente peso para evitar el prosaico final deparado al edificio, que no parece estar muy en consonancia con la frase de Dante que preside su fachada: "Un buen morir honra toda una vida".La ciudad vio con buenos ojos que el palacio, debidamente restaurado, pasase a ser sede de la caja de ahorros, propietaria del inmueble desde hace 50 años y en cuyas obras invertirá más de 1.000 millones de pesetas.

El problema surgió después, cuando, tras más de tres años de estudio y reuniones, la Comisión Provincial del Patrimonio Artístico aprueba un proyecto de rehabilitación del que es autor el arquitecto Moreno Barberá, autor asimismo de otras remodelaciones de edificios históricos, como el hospital de los Reyes Católicos, de Santiago, o el hostal de San Marcos, en León.

Aprobado el proyecto por Bellas Artes, y tras su paso por el ayuntamiento, que concedió la licencia de obras sin tener en cuenta algunas de las modificaciones expuestas por sus arquitectos, en julio comienzan las obras. Pese a que los responsables de la caja de ahorros han manifestado siempre, al igual que la Comisión del Patrimonio, que las obras se ajustaban a lo prescrito por la Unesco y que con ellas se mejorarían los valores artísticos del edificio.

Pero el derribo inicial de dos fachadas laterales, consideradas en el proyecto sin valor arquitectónico alguno, y la eliminación de los muros de carga que formaban, junto con los arcos, los corredores del palacio hacen pensar a determinados grupos profesionales y políticos que lo que se está haciendo en la Casa del Cordón es todo lo contrario de una restauración,

En ese momento estalla la polémica entre distintos colectivos y partidos, que sigue abierta.

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