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El Ejecutivo actuará si le consta que hay connivencia de ETA con "algún Gobierno amigo"

"Cuando a este Gobierno le conste que hay connivencia entre ETA y algún gobierno amigo, sin distinción de ideologías, actuaremos, y esperamos que en esta materia la oposición colabore, como nosotros lo hicimos desde ella para salvar la democracia". Esta respuesta a la pregunta del diputado del Grupo Popular Juan Guimón, sobre la existencia de relaciones entre el Frente Sandinista y ETA, fue una de las ofrecidas ayer en el pleno del Congreso por el presidente del Gobierno, Felipe González. La habitual rueda de preguntas al Gobierno se animó ayer con la participación de Felipe González y del vicepresidente Alfonso Guerra, así como por el tratamiento de algún tema de actualidad como el de la llamada guerra de los catecismos.Felipe González contestó que lo que le costaba tomar en serio era que se hicieran "estas preguntas al Gobierno". Añadió que, aunque no se sabía a qué declaraciones se refería el diputado, el vicepresidente "tiene prefecto derecho", dijo, "a expresar sus opiniones, como lo tiene el señor Herrero de Miñón". La réplica de Herrero fue que de las palabras del presidente del Gobierno se deducía "que no es serio tomar en serio unas declaraciones del señor Guerra". Tras las risas y los aplausos producidos por estas palabras, Felipe González recordó que cuando Herrero era portavoz de UCD y el PSOE contaba con sólo 40 diputados menos que su grupo, no se reconoció el papel de la oposición, a la que en cambio el Gobierno socialista ha institucionalizado, a pesar de una diferencia de casi 100 diputados.A la pregunta de Francisco Soler Valero sobre la llamada guerra de los catecismos, el ministro de Educación y Ciencia, José María Maravall, manifestó que ni el socialismo ni el actual Gobierno tienen nada que ver con inquisiciones o censuras de tipo alguno; que "no he entrado ni entraré jamás a intervenir en la doctrina de la Iglesia católica o en juicios morales correspondientes a creencias religiosas", y que "sí constituye mi competencia cuidar de qué es lo que pasa dentro de las aulas y, por ello, me corresponde, según la legislación vigente, supervisar los libros de texto de forma que se ajusten a los principios constitucionales y sean respetuosos con la conciencia de niños de 10 y 11 años. Y me corresponde, igualmente, la supervisión pedagógica de los libros de texto de religión y, con ella, su autorización", Soler Valero se mostró insatisfecho por la respuesta y anunció la probable presentación de una interpelación urgente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de septiembre de 1983

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