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ECOLOGÍA

El Reino Unido estudia el entierro de residuos radiactivos en el fondo marino

Soledad Gallego-Díaz

EÍ Gobierno británico sigue adelante con sus planes para verter en el mar residuos radiactivos de alta actividad, pese a todas las prohibiciones internacionales, según confirmó ayer el diario británico The Guardian en fuentes del Ministerio del Medio Ambiente.Según el periódico, la fuente consultada admitió que en el caso de llevarse a cabo los vertidos se ría necesario modificar el acuerdo internacional sobre vertidos en el mar, conocido como la Convención de Londres, firmado por el Reino Unido en 1972. Por el momento, siempre según dichas fuentes, no se ha tomado aún la decisión final, aunque se ha pedido ya a una compañía que diseñe un contenedor adecuado para ese propósito.

La información supone un golpe para el Gobierno conservador de Margaret Thatcher, que había desmentido categórica, y oficialmente las primeras denuncias al respecto de la organización ecologista Greenpeace. Hace ocho días, el Ministerio del Medio Ambiente afirmó: "No ha habido nunca una propuesta para verter residuos de alta actividad en el océano, ni ahora ni en el futuro". El portavoz de Greeripeace acusó ayer al Gobierno de mentir descaradamente. 'Ta comunidad internacional debe impedirlo", añadió Pete Wilkinson, " y obligar a Gran Bretaña a que respete un acuerdo que firmó hace 11 años".

La trampa utilizada por el Gobierno inglés es la siguiente: no existe el propósito de, verter "pura, y simplemente" los residuos, sino de enterrarlos en el fondo del mar dentro de contenedores vitrificados. Para Greeripeace la distinción es puramente verbal porque nadie puede garantizar hoy por hoy qué ocurrirá a los contenedores, sometidos a una fortísima presión.

Hace un año, un organismo especializado en residuos nucleares industriales, Nirex, realizó un estudio en el que planteaba tres salidas: enterrar los contenedores en algún lugar terrestre, profundo y seguro, depositarlos en suelo marino o enterrarlos bajo los sedimíentos de dicho lecho marino.

Según explica The Guardian, el Gobierno británico parece haber desechado la posibilidad, de enterrar estos desechos en una mina terrestre, debido a que cada vez que equipos geológicos designan un punto adecuado, las poblaciones cercanas se niegan en redondo a admitir los residuos.

Los planes para enterrar estos residuos altamente radiactivos en el lecho marino indican también que Londres no ha perdido la esperanza de arrojar al mar las 6.000 toneladas de desechos de baja radiactividad que se encuentran bloqueados desde el pasado verano.

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