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Un golpe militar dirigido por el ministro de Defensa derroca al presidente de Guatemala

El general Óscar Humberto Mejía Victores tomó posesión ayexi como nuevo presidente de Guatemala tras un golpe de Estado militar que derribó a Efraín Ríos Montt, quien se rindió al nuevo jefe del Estado y ex ministro de Defensa. Siete personas -cinco civiles y dos militares- murieron en los combates que sucedieron al alzamiento mílitar.El jefe del Estado Mayor del Ejército, Héctor López Fuentes, uno de los jefes del alzamiento ilitar, declaró ayer que se suscribió una hora de tregua para entablar negociaciones entre los golpistas y las fuerzas leales a Ríos Montt, que se replegaron hacia la sede del cuartel presidencial.

Los golpistas afirmaron haberse levantado contra "un reducido grupo que, con ambiciones personales, pretende perpetuarse indefinidamente en el poder" y manifestaron, por medio de un comunicado, su "voluntad de continuar el proceso de retorno a la constitucionalidad democrática".

Los nuevos militares instalados en el poder ratificaron su "compromiso con Guatemala de luchar por todos los medioS para erradicar la subversión marxista-leninista que amenaza nuestra libertad y soberanía".

Inmediatamente después de que una fuente militar anunciase a través de la emisora nacional que el general Mejía era el nuevo hombre fuerte del país, el Ejército controló los lugares estratégicos de la capital y rodeó el palacio presidencial, donde se produjeron intensos tiroteos entre las fuerzas rebeldes y las leales al anterior presidente, a consecuencia de los cuales murieron cinco militares.

La Cruz Roja informó, por su parte, que dos civiles, padre e hijo, habían fallecido en un intercambio de disparos cuando pasaban cerca del palacio de Gobierno guatemalteco.

El movimiento golpista comenzó hacia las nueve de la mañana (cinco de la tarde en España) y minutos después el general Ríos Montt abandonaba el palacio presidencial con rumbo desconocido. Hasta ahora sigue siendo una incógnita la posición adoptada por las distintas bases militares del interior del país.

Un grupo de unos 150 soldados leales a Efraín Ríos Moritt permaneció durante algún tiempo atrincherado en los alrededores del palacio.

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Los nuevos dirigentes de Guatemala anuncian el propósito

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En la tarde de ayer no se conocían todavía con exactitud los propósitos de los golpistas, y fuentes militares citadas por la agencia Efe aseguraron que algunos sectores del Ejército que apoyan el derrocamiento de Ríos Montt no están de acuerdo con Mejía Victores.

Los insurgentes expusieron en su comunicado que "hemos comprobado que un grupo religioso, fanático y agresivo, aprovechando posiciones de poder desde los altos mandos, ha hecho uso y abuso de los medios de gobierno para su propio beneficio, violando el principio fundamental de separación de la Iglesia y Estado".

"Somos conscientes", añade la nota, "de que es necesario fortalecer y preservar la unidad del Ejército, manteniendo el principio de jerarquía y coordinación, para así acabar con los intentos de algunos elementos, que han pretendido fraccionar y confundir a la institución armada".

Los golpistas puntualizaron que el relevo de Ríos Montt por óscar Humberto Mejía, quien mantendrá en su poder la cartera de Defensa, se ha hecho "en aras de la unidad nacional" y añadieron que para mantener el procego democratizador "contamos con el respaldo y el concurso de todos los sectors sociales, políticos y económicos del país". El comunicado anuncia que se apoyarán "nuevas fórmulas que encaucen al pueblo de Guatemala por senderos democráticos y esencialmente nacionalistas, que conduzcan hacia su bienestar en todos los órdenes, dando oportunidad a todos los valores humanos sin distinción partidista, para que puedan participar en un movimiento de reforma global".

Una fuente de la oposición guatemalteca declaró en México que Óscar Humberto Mejía puede ser "un hombre del Departamento de Estado" norteamericano. El portavoz indicó que su afirmación "no es segura", pero que recientemente un alto funcionario del Gobierno estadounidense dijo que el nuevo presidente es un hombre que "sabía lo que se tenía que hacer en Guatemala".

Los sucesos de Guatemala han sido acogidos con preocupación en Washington. Fuentes de la Cámara de Representantes comentaron que la toma del poder por Ós car Humberto Mejía puede endurecer la oposición del Congreso de Estados Unidos a que continúe la ayuda militar al país centroamericano.

"No me cabe la menor duda de que la llegada al poder del general Mejía agudizará los problemas para la concesión de ayuda militar norte americ an a a Guatemala", dijo una fuente parlamentaría. "El general Mejía insultó personalmente a Clarence Long (representante demócrata por Maryland y presidente del subcomité de operaciones exteriores del comité de asignaciones de la Cámara) durante la conversación que ambos mantuvieron con ocasión de la visita del congresista a Guatemala, a principios de año", añadió un portavoz del Consejo de Asuntos Hemisféricos. "Después de la entrevista, Mejía Victores llegó a asegurar que Long parecía más un miembro del Ejército Guerrillero de los Pobres que un congresista", dijo la citada fuente.

Coincidiendo con el golpe de Estado, el diario The New York Times publicó ayer una conversación con Efraín Ríos Montt en el que el presidente derrocado aparece como "un excéntrico bastante original". "Permaneceré en el poder a menos que me echen", afirma Ríos Montt en el reportaje.

de acabar con "un grupo religioso, fanático y agresivo"

La colonia española en Guatemala se encuentra sin novedad tras el golpe de Estado del general Oscar Humberto Mejía, aseguran fuentes diplomáticas españolas.El Ministerio español de Asuntos Exteriores logró ponerse en contacto, tras varias horas de interrupción de las comunicaciones, con el consulado en Ciudad de Guatemala, desde donde se manifestó que los acontecimiento no han afectado a los españoles que residen en Guatemala.

España mantiene en Guatemala un consulado encargado de los intereses españoles en aquél país. La dependencia consular está integrada en la embajada de Venezuela desde que el Gobierno Suárez cerrara la legación diplomática tras ser asaltada e incendiada por la policía en febrero de 1980.

Como consecuencia del asalto murieron 41 personas, entre ellas el primer secretario de la embajada, Jaime Ruiz del Árbol. El embajador, Máximo Cajal, sufrió graves quemaduras.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de agosto de 1983

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