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Hassan II anuncia medidas drásticas para hacer frente a la crisis económica

El consejero real Ahmed Reda Guedira leyó ayer, ante el Parlamento marroquí, el discurso queun principio debió haber pronunciado el rey Hassan II ante la sesión extraordinaria de la Cámara, y que tenía como único objetivo poner al país al corriente de la grave situación económica y financiera de Marruecos, e informar de que será el Parlamento en pleno el que decida la aplicación del rigurosísimo plan de austeridad presentado por el Gobierno. El mensaje no incluía ninguna referencia a la eventual formación de un Gobierno de unión nacional.

Reda Guedira, leyendo el discurso real, señaló que el precio del fosfato -la principal exportación marroqui- ha pasado, de 60 dólares la tonelada en 1975, a 30 dólares en la actualidad; que los países en vías de desarrollo soportan acumuladas las consecuencias de la recesión de los países industriales y el endeudamiento galopante, fundamentalmente para aquellos que son importadores de petróleo. Marruecos, además, ha conocido tres años de terrible sequía.

"Desde hace siete años", se agregaba en el mensaje, "somos objeto de una guerra que no deseamos, pero que nos es impuesta por los enemigos de la patria. Todos esos imperativos nos han desviado de los objetivos que nos hemos asignado, y nos hemos esforzado por evitar que sus efectos recaigan sobre nuestro pueblo".

"Para hacer frente a esta situación", se aseguraba, "nuestro Gobierno prevé tomar medidas de conjunto, que implican la revisión de nuestro presupuesto y la adopción consiguiente de una ley rectificativa del mismo. Pero que nuestro pueblo esté tranquilo; las medidas rigurosas que vamos a imponer no tienen comparación con los sacrificios y esfuerzos pedidos a otros pueblos del mundo".

Consejo económico

En el discurso no se mencionó la idea que ronda en los corrillos diplomáticos y políticos de Rabat, de la formación de un nuevo Gobierno de unión nacional, aunque es evidente que el citado discurso tampoco lo excluye.En cualquier caso, y según indicaciones de medios políticos, el Gobierno permanecería tal cual es, pero a él se añadiría un consejo económico de carácter político -integrado por todos los jefes de partidos y secretarios generales de los sindicatos más importantes, incluidos los socialistas-, el cual tendría como misión fundamental la consecución de una tregua social durante los dificiles meses que seguirán después de la aplicación de las medidas de austeridad.

Los socialistas, que son la gran esperanza para que esa paz social se convierta en realidad, decidieron el domingo convocar el cuarto congreso del partido para antes de fin de año, y todavía no han decidido si aceptan o no la propuesta que les ha sido hecha por el rey Hassan Il de entrar en un Gobierno de coalición nacional, o en el citado consejo político y económico interpartidario.

Son en realidad los socialistas quienes pueden aportar las garantías de paz social que el poder les requiere actualmente. El partido no parece muy inclinado a acceder a esa participación en un Gobierno, pero tampoco les queda la posibilidad de hacer nada diferente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de julio de 1983