La CIA se dispone a multiplicar sus operaciones encubiertas en Centroamérica en apoyo de los insurgentes antisandinistas

La Administración Reagan está preparando una espectacular expansión de las operaciones encubiertas de los servicios de inteligencia en América Central dentro de un plan para incrementar las actividades militares norteamericanas en la zona, según confirmaron el domingo altos funcionarios.

Los planes, pendientes aún de perfilar, pero ya aprobados en general por la Casa Blanca, incluyen un incremento en el apoyo a los insurgentes antigubernamentales nicaragüenses y una campaña de sabotajes contra las instalaciones cubanas en este país centroamericano.La ampliación del programa paramilitar transformará las actividades de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en América Central en el más ambicioso proyecto jamás desarrollado por Estados Unidos desde la guerra de Vietnam. Según funcionarios cercanos al plan, las fuerzas rebeldes nicaragüenses, apoyadas en gran parte por la CIA, se multiplicarán muy por encima de la actual cifra, que ronda los 10.000 hombres. Funcionarios de la Administración Reagan explicaron que el Departamento de Defensa, encargado de facilitar mate rial militar a la CIA según se expandan sus actividades en la zona, teme que la demanda de cierto tipo de ayuda sea tan significativa que afecte la disposición para entrar en combate de ciertos sectores de las tropas regulares norteamericanas.

De forma específica, las fuentes afirman que al necesitar la CIA transportar municiones, armas y demás equipo militar a América Central tendrán que utilizarse aviones de carga de la Fuerza Aérea destinados actualmente a misiones más prioritarias. Asimismo, la CIA tendrá que utilizar grandes cantidades de equipos de comunicaciones y paracaídas.

Un portavoz de la Casa Blanca se limitó a decir que la Administración Reagan no tenía ningún comentario que hacer sobre la ampliación de las actividades encubiertas en Centroamérica. Los planes para multiplicar las acciones actuales coinciden con la recta final en el debate parlamentario encaminado a recortar el apoyo norteamericano a los rebeldes nicaragüenses. La votación debe realizarse antes de que finalice esta semana.

La Administración no informa

La Administración Reagan no ha informado oficialmente a los comités de inteligencia de la Cámara de Representantes y del Senado sobre sus nuevos planes, según confirmaron el domingo miembros de ambos. Al parecer, no piensan hacerlo hasta que el Congreso se haya pronunciado sobre la legislación a debate. La ley federal exige que el Ejecutivo mantenga al Congreso "total y permanentemente" informado sobre el desarrollo de las operaciones de inteligencia encubiertas.

Dado que los nuevos planes son, de hecho, una prolongación de las operaciones encubiertas aprobadas por Reagan en 1981, y que el Congreso ha recibido frecuente información sobre las mismas, los funcionarios entienden que la Administración no tiene obligación de notificar inmediatamente a los comités sobre los nuevos desarrollos.

La información relativa a estos proyectos fue facilitada por funcionarios cercanos a los mismos que se oponen a una creciente intervención norteamericana en América Central. Los datos fueron confirmados por otras fuentes oficiales.

Un portavoz de la CIA, Dale Peterson, comentó el domingo que la agencia no tiene por costumbre discutir sus actividades.

La legislación actualmente a debate pretende poner fin al apoyo encubierto, financiero y militar, a los rebeldes nicaragüenses, iniciado en 1981. A cambio, los 80 millones de dólares (11.840 millones de pesetas) previstos inicialmente para ese fin serían dedicados, durante los próximos 14 meses, a ayuda a las naciones centroamericanas para tratar de bloquear el tráfico de armas soviéticas y cubanas que, según la Administración Reagan, llegan a manos de la guerrilla salvadoreña a través de Nicaragua.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0025, 25 de julio de 1983.

Lo más visto en...

Top 50