Informes contradictorios sobre un encuentro entre Stone y representantes de la guerrilla salvadoreña en Costa Rica

Un primer contacto entre representantes de la izquierda salvadoreña y el embajador especial norteamericano Richard Stone se produjo el sábado en San José de Costa Rica, según declaraciones de Jorge Villacorta, miembro de la comisión político-diplomática nombrada por las organizaciones rebeldes. Un comunicado conjunto del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) y del Frente Democrático Revolucionario (FDR) manifiesta, sin embargo, que tal reunión no se llevó a cabo "debido al ambiente de propaganda que la precedió, a pesar de haber sido concertada con carácter privado".

Entre los analistas del conflicto centroamericano se considera posible que Stone se haya entrevistado con algún representante de la oposición al régimen salvadoreño a quien la guerrilla no considere los suficientemente representativo.El más total hermetismo rodea las gestiones de Stone en la capital costarricense, adonde llegó el viernes procedente de San Salvador. La Embajada norteamericana no ha facilitado ninguna información al respecto. Las declaraciones efectuadas por una y otra parte durante los últimos días no propician en todo caso un diálogo fluido. La Casa Blanca ya precisó antes de iniciarse esta segunda gira centroamericana de Stone que éste estaba autorizado a entrevistarse con la guerrilla únicamente como mediador entre los insurgentes y el Gobierno de El Salvador, nunca como negociador en nombre de Estados Unidos.

El objeto de esta reunión, que debía ser previamente autorizada por las autoridades salvadoreñas, no es en ningún caso un reparto de poder, sino la creación de condiciones para que la izquierda pueda participar en las elecciones convocadas para el próximo diciembre.

Aunque a regañadientes, el Gobierno provisional de Álvaro Magaña ha aceptado este planteamiento. No así la guerrilla. El FMLN entiende que los términos impuestos por la Casa Blanca chocan frontalmente con su propuesta de una negociación sin condiciones. Además considera a Stone como un intermediario ¡legítimo, ya que el Gobierno norteamericano está involucrado directamente en el conflicto.

Bajo tales premisas, la reunión parece muy problemática, pero tampoco la guerrilla- salvadoreña está en condiciones de rechazar un primer encuentro, por clandestino que sea, con el representante personal del presidente Reagan. De hecho, en el comunicado del FMLN y el FDR se reconoce que "los esfuerzos efectuados permitieron un principio de comunicación, a través de un intermediario altamente cualificado" entre Stone y la guerrilla.

La llegada a San José, el sábado, de Rubén Zamora, representante permanente en Washington de los rebeldes salvadoreños, hombre de posiciones moderadas y acostumbrado a dialogar con los políticos estadounidenses, ha reavivado las expectativas de una entrevista con el embajador itinerante.

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Algunos observadores opinan que la capital costarricense será escenario de un primer acercamiento entre las partes para dar lugar más adelante a un diálogo de fondo, quizá a partir del próximo miércoles, día en que Richard Stone es esperado en la capital mexicana.

La eventualidad de este diálogo no ha detenido, sin embargo, la guerra. Una vez más se diría que cada contendiente agudiza su presión militar en busca de condiciones ventajosas. El Ejército ha desplegado 4.000 hombres en el departamento de Chalatenango, donde la guerrilla controla desde hace meses prácticamente dos tercios del territorio.

Las fuerzas insurgentes han ocupado la localidad de Nueva Granada, en el departamento sur oriental de Usulután, donde cau saron ocho bajas a la patrulla civil y se incautaron de 30 fusiles. Radio Venceremos informó que el batallón de elite Atlacatl había abandonado sus posiciones en la provincia de Morazán, dejando en su lugar varias unidades de paracaidistas. La emisora acusó al Ejército de haber asesinado a numerosos civiles en Jocoaitique.

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