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"Europa debe desarrollar en América Latina un papel de contrapeso frente a EE UU" , según Andreas Papandreu

Asido inseparablemente a su pipa apagada que recarga lentamente de tabaco, el primer ministro griego y líder socialista del PASOK, Andreas Papandreu, aceptó conversar en la suite de su hotel madrileño con EL PAIS antes de someterse a la conferencia de prensa en unión de su anfitrión Felipe González, último acto en España antes devolver a Grecia. Con la convicción de un líder cuya larga trayectoria, fuera de toda improvisación, le ahorra justificaciones, Papandreu no responde a la imagen contradictoria que le atribuye la prensa conservadora europea. Desde una posición que transpira nacionalismo y dignidad, el jefe del gobierno heleno parece dispuesto a emplear el margen de iniciativa que le otorga la presidencia en ejercicio de la CEE y traza una explicación de sus propósitos desde las elecciones ganadas en 1981 bajo el eslogan del cambio. Papandreu, cuando llega la pregunta, responde muy cálidamente sobre el rey Juan Carlos y sobre el papel que ha jugado en favor de la democracia.

La convicción de que sólo el progreso de la distensión puede abrir un margen de autonomía a Europa Occidental, la decisión de dejar oir la voz europea sobre el conflicto de Centroamérica, la identidad de análisis acerca de graves cuestiones internacionales relativas a la CEE, Oriente Medio, el Mediterráneo, la política de bloques, el apoyo recíproco en las cuestiones de Chipre y Gibraltar, y el proceso de transformación emprendido en Grecia desde el triunfo electoral de octubre de 1981, centran las declaraciones de Andreas Papandreu.El primer ministro griego se explayó sobre la situación de las relaciones bilaterales que valoró muy positivas en el plano político. Respecto a la limitación de los intercambios comerciales indicó que para expandirlo se había acordado crear una comisión mixta con participación de secretarios de Estado de Economía, Comercio, Turismo y Transporte. Destacó el interés específico en materia turística y de industria de armamento y las posibilidades de cooperación beneficiosas para ambos países que se ofrecen. Papandreu anunció una próxima visita a Atenas del ministro español de Defensa, Narcís Serra. Además subrayó la iniciativa de intercambiar información tecnológica con el objetivo de obtener algunos logros ventajosos.

Enseguida Andreas Papandreu se refirió a la idea española de que Europa adopte una actitud de mayor cercanía e impulse unas relaciones más estrechas con América Latina. "Ustedes los españoles", dijo, "tienen una posición privilegiada en aquel subcontinente, pero en todo caso Europa Occidental debe desarrollar un contrapeso frente a los Estados Unidos". Insistió en que España y Grecia tienen además relaciones privilegia das con el mundo árabe. Por contigüidad, las preguntas incidieron sobre el Mediterráneo. Grecia en el ángulo oriental de esa cuenca vive con el problema de Chipre y en su extremo occidental España soporta la situación colonial de Gibraltar. Andreas Papandreu se esforzó en exponer la tragedia chipriota en sus propios términos, fuera de la simplificación que intenta presentarla como un problema greco-turco. La república d Chipre es, aseguró, un país independiente miembro de las Naciones Unidas y así debe ser respetada. Ni Grecia ni Turquía deben jugar, a su entender, un papel en Chipre mas allá de las relaciones culturales y económicas.

El problema, para Papandreu reside en que la isla está invadida por las fuerzas de Ankara, que controlan el 26% del norte de la isla. "Es necesaria", dijo, "una salida en consonancia con las resoluciones de la ONU que los turcos no respetan. Es preciso retirar todas las fuerzas militares de Chipre, garantizar los derechos humanos para los turcos y greco-chipriotas, bajo supervisión de la ONU. Si los turco-chipriotas no se sintieran respaldados, Grecia está dispuesta a sufragar un aumento de las fuerzas de las Naciones Unidas como contribución a su seguridad".

Respecto a Gibraltar, hablando como líder griego y decidido partidario de la independencia nacional, Andreas Papandreu dijo categóricamente que no le parece aceptable que una parte del territorio español se encuentre bajo dominio de otro país.

Posición proárabe

En cuanto al Oriente Medio, señaló que Grecia mantiene una posición proárabe muy cercana a la española. Las razones de Atenas están influidas por la necesidad de introducir un factor compensatorio al islamismo de Turquía, capaz de arrastrar en su favor un alineamiento árabe en la cuestión chipriota. Papandreu explicó que su país no tiene una embajada en Jerusalen sino una misión diplomática del mismo rango que el concedido a la OLP en Grecia. La razón para no establecer relaciones plenas con Israel es el carácter expansionista, imperialista o subimperialista que ese país ha adquirido, según explica el primer ministro heleno. Aclaró que no se refería a los ciudadanos, sino a la inaceptable política del Gobierno.

"Estamos convencidos", afirmó, "de que sin una patria para los palestinos no habrá paz". Estimó que la situación es explosiva y añadió que la Unión Soviética no ha jugado un papel activo pero si, por ejemplo, en Ginebra no se llegara a un acuerdo es posible que Moscú tome una posición mas dura y mas activa y en ese momento puede generarse una confrontación Este-Oeste. A su juicio, Estados Unidos apoya siempre la causa israelí y ha rehusado tomar contacto con la OLP con la consecuencia de que los moderados como Arafat se encuentran en una situación muy difícil. Señaló que el acuerdo entre Líbano e Israel es un error histórico porque ha marginado a Siria y sin Damasco no habrá solución. "Ni sirios ni israelíes saldrán del Líbano si no se encuentra un arreglo global", pronosticó. "Nosotros", dijo, "apoyamos la lucha del pueblo palestino porque creemos en la independencia de los pueblos y en su derecho a la autodeterminación".

La conversación giró después sobre la propuesta griega de crear una zona desnuclearizada en los Balcanes.

Para Papandreu, la desnuclearización debe contemplarse desde el aspecto de, la supervivencia de los pueblos. Explicó que en Grecia hay armas nucleares bajo control exclusivamente norteamericano y que en caso de confrontación entre ambos bloques, Grecia será arrasada. "Hemos decidido unilateralmente", enfatizó, "la retirada de esas armas. No es una cuestión negociable, es una decisión del Gobierno griego. Pero queremos comprometer al mismo tiempo a nuestros vecinos. Una zona desnuclearizada existe de hecho en Escandinavia y hay una proposición Palme para crear otra en Europa Central. Por eso, la propuesta sobre los Balcanes tiene gran interés para Europa, no sólo para Grecia".

Andreas Papandreu, al frente del Partido Socialista Panhelénico, ganó por mayoría absoluta (172 escaños sobre un total de 300) las elecciones legislativas de octubre de 1981 bajo el eslogan del cambio, el mismo que abanderó el triunfo del PSOE.

"En el campo de la política exterior", añadió, "el problema capital es el de la independencia nacional porque después de la guerra civil han sido los Estados Unidos los que han dominado la política de Atenas por medio de las fuerzas de derecha. Debemos adquirir un estatuto de país verdaderamente independiente".

OTAN y CEE

Surge el eco de la controversia acerca de la influencia que sobre la candidatura española a la CEE pudiera tener la retirada o permanencia en la OTAN. Para Papandreu está claro que las grandes potencias europeas y, en todo caso, Alemania e Inglaterra quieren ligar la CEE y la OTAN. Personalmente declaró no estar seguro de que esa conexión exista. Inmediatamente añadió que a su entender en España el problema está planteado con la OTAN y no con las bases americanas. En Grecia, dijo, es al revés: "Las bases americanas en Grecia son un símbolo de dominación. Hemos tomado una posición clara. Estamos en contra de las bases en Grecia por principio. Estamos negociando desde hace ocho meses. Vamos a darles un plazo de cinco años y luego en unos meses deberán desmantelarlas. Pienso que los americanos aceptarán esa posición. Es necesario que la acepten."

"La posición del PSOK a la larga es contra los bloques pero no estamos en posición hoy día de hacerlo. Una de las razones que desaconsejan la retirada de la OTAN es que aumentarían las probabilidades de una agresión turca. No es una situación agradable. En realidad estamos en la Alianza pero participamos en la organización de una forma muy limitada. El despliegue de nuestras fuerzas militares no responde a los fines de la OTAN sino en relación con la amenaza de Ankara. La ratificación de España como miembro de la OTAN se hizo en Atenas bajo la condición de que no se modificara el mando naval del Mediterráneo Oriental ni se dieran más ventajas a Turquía".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 1983

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