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El Kremlin busca una salida honrosa de Afganistán

La Unión Soviética busca una salida a la crisis afgana, pero debe ser una solución honrosa para el ejército rojo, lo que implica tiempo, según estiman los analistas.

Coincidiendo con el fin de la visita a Moscú del ministro paquistaní de Asuntos Exteriores, Sahabzada Yaqub lan, el diario de las Fuerzas Armadas soviéticas, Estrella Roja, informaba a tres columnas de los combates en Afganistán. En la información había una frase reveladora: "Por un lado, el Kremlin manifiesta su voluntad de negociar, y, por otro, reitera que no hay intención de liquidar Afganistán".

El comunicado de la agencia Tass, publicado tras la visita del ministro paquistaní, viene a confirmar estos proyectos. "La solución del problema afgano pasa por la suspensión total de las injerencias militares y de otro tipo en los asuntos internos de Afganistán", escribe Tass, que vuelve así a recoger la tesis repetida desde diciembre de 1979.

El nuevo secretario general del partido comunista, Yuri Andropov, ya dio a entender su deseo de salir del atolladero afgano cuando en noviembre, el día de los funerales por Breznev, recibió al presidente paquistaní, Zia ul Haq; al presidente afgano, Babrak Karmal, y a la primera ministra india, Indira Gandhi, para tratar de la situación afgana.

Aunque la llegada de Andropov no ha cambiado fundamentalmente el problema, según la unánime opinión de los analistas, los soviéticos desearían aprovechar este momento psicológico para facilitar un desbloqueo de la crisis. En privado, y discretamente, los medios oficiosos soviéticos comienzan a echar la responsabilidad de la intervención del ejército rojo en Kabul sobre Leónídas Breznev. La Prensa se hace eco complacientemente de una de las tesis occidentales, según la cual Andropov de sea retirar a los soldados soviéticos de Afganistán. En Moscú se reconoce oficialmente que "la crisis afgana es un problema real del que hay que salir".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 12 de junio de 1983