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Crítica:

Ignacio Amestoy estrena 'Ederra', una 'tragedia clásica' último premio Lope de Vega de teatro

La obra Ederra, premio Lope de Vega 1982, que hoy se estrena en el Teatro Español de Madrid, supone un acercamiento actual, encarnado en una joven vasca, a los planteamientos de la tragedia clásica, según explica su autor, Ignacio Amestoy. Dirige la obra Miguel Narros, asistido en la escenografía por Andrea d'Odorico. Como intérpretes figuran Nuria Gallardo, Berta Riaza, Assumpta Serna v Fermí Reixach.Ignacio Amestoy (Bilbao, 1947) estuvo unido en los años sesenta al Teatro Estudio de Madrid y fue director de 20 obras.de teatro universitario. Regidor más tarde, luego ayudante de realización de los equipos dramáticos de Televisión Española y en la actualidad subdirector del periódico Diario 16, ha escrito otra obra de teatro: Mañana, aquí, a la misma hora (Premio Aguilar, 1980); es también autor de la versión de Lorenzaccio y tiene en preparación la obra Diónisio, un drama sobre la figura de Dionisio Ridruejo.

"Ederra me la han sugerido", dice su autor, "esos jóvenes vascos primos míos, que con sus 13 ó 14 años tienen que bajar del caserío a Éibar, a Marquina, a Bilbao... Tienen que descender de un auténtico edén a un suburbio hostil donde no se encuentran a sí mismos, donde no quieren estar y donde se les obliga a permanecer. Ederra es uno de estos jóvenes que habiendo vivido el gozo de un amanecer tie ne que vivir entre basura".

Ignacio Amestoy destaca por lo menos dos lecturas de Ederra Una primaria, que se desarrolla entre los personajes corrompidos de una familia de la alta burguesía vasca, donde el sexo, las degrada ciones y las agresiones han llegado a las últimas consecuencias de crímenes o incestos. Tiene, además una segunda lectura, de la que es portadora la figura central de la obra, una muchacha de 15 años que quiere romper con ese orden caduco para atreverse con un nuevo desorden.

Elegida por José Luis Gómez

"La generosidad de Ederra al querer despFenderse de las ataduras que le ligan a su mundo es bastante comparable a la generosidad de muchos muchachos del País Vasco que desde hace muchos años lo dejan todo para enarbolar un ideal. Como vasco, me preocupan los temas vascos. En esa bús queda de mi circunstancia tengo que n:úrar al pasado. Al profundizar en los problemas de Euskadi contemplo no los últimos cuarenta años de intolerancia, sino los 150 años de incomprensión feroz que lleva soportando desde Madrid y desde la propia Euskadi".

La obra Ederra fue elegida para ser representada por el director del Teatro Español, José Luis Gómez, a pesar de que en las bases del Premio Lope de Vega ya no figuraba la obligatoridad de representarla. Quedan todavía por estrenar obras de Alfonso Vallejo, Marcial Suárez y Lorenzo Fernández Carranza, que obtuvieron el Premio Lope de Vega en ediciones anteriores a las de Ederra.

"Con mi teatro pretendo tres cosas", explica Ignacio Amestoy. "En primer lugar, buscar dentro de mí y de mi circunstancia, tal vez por el camino de los mitos; por eso la referencia a lo eúskaro y su desarrollo. En segundo lugar, quiero que vuelva la pasión al teatro. Tenemos que volver a llenar de pasión el teatro español, la pasión que tenían los estrenos de los años cincuenta y sesenta y que en estos momentos ha desaparecido. En tercer lugar, quiero ir al encuentro de lo que algunos autores y críticos denominan ecología teatral".

Al responsable de la puesta en escena de Ederra, Miguel Narros, le interesan en principio las claves políticas de la obra, "de cómo una persona tan joven como Ederra puede tener en jaque a toda la gente por el planteamiento de no aceptación de los pactos y creación de un terreno de inseguridad y de inestabilidad. Es un poco lo que está pasando en el País Vasco, y Ederra despierta la mala conciencia".

Miguel Narros cree que Ederra supone un planteamiento actual de las tragedias clásicas como Antígona, Eleara o Medea. "Son los hombres, las personas supeditadas a su destino, rindiendo cuentas de sus actos". En cuanto al montaje escénico, la obra tiene un planteamiento realista, según explica Narros. "El escenario en este caso obliga al actor a dirigirse hacia el problema de su personaje". Respecto al lenguaje, Miguel Narros dice que además del propio de estas circunstancias por las que atraviesa el País Vasco, también se ha tenido en cuenta ese otro lenguaje policiaJ de la crónica negra.

El director de la obra dice que tuvo dudas en la elección del personaje que encarnaría a Ederra, "porque quería que fuera una joven actriz, no una actriz que hiciera de joven, dado que tenía que expresar toda la sabiduría y el morbo que puede tener una niña de 15 años, que es espontáneo y no tiene nada de elaboración". El personaje elegido para encarnar a Ederra fue Nuria Gallardo, de 15 años, que ya intervino en la versión que hizo Antonio Buero Vallejo de la obra El pato silvestre, de lbsen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 19 de mayo de 1983