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Entrevista:

José Elguero: "Los años de esterilidad del CSIC han causado un daño irreversible a la ciencia en España"

José Elguero Bertolini, químico español de 48 años, que ha desarrollado la mayor parte de su labor investigadora en Francia, es desde hace poco más de un mes presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), el mayor organismo público de investigación en España. La proyectada reestructuración del CSIC, calificada como "fundaniental" por el ministro de Educación y Ciencia durante una reciente comparecencia ante el Senado, se inscribe en el intento de una mayor coordinación de las actividades investigadoras, y una definición de prioridades.

Pregunta. Hace poco más de un mes que fue nombrado presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Al cabo de este breve tiempo, ¿puede usted definir la situación del CSIC respecto a su impresión anterior a la toma de posesión?Respuesta. Es más complicado de dirigir de lo que esperaba, porque es un organismo demasiado rico en líneas de investigación, lo que nos va a obligar a racionalizar. El CSIC tiene una cabeza rectora muy pequeña y un cuerpo muy complicado. Lo que no resulta en absoluto decepcionante es la calidad del trabajo. Se están haciendo muchas cosas interesantes, que incluso los propios compañeros de losInvestigadores que las realizan conocen mal. El propio CSIC no conoce bien lo que hace.

P. Ésa es una queja que se ha repetido muchas veces. ¿Es que es tan dificil encontrar una solución a este problema?

R. Bueno, se va a arreglar. Uno de los aspectos mal conocidos es precisamente el de la tarea docente del CSIC, que es muy grande. Se va a actualizar un libro que sirva para conocer esta tarea. En el aspecto científico se va a reforzar la investigación por programas. Dentro de los planes a corto plazo, queremos hacer un ciclo de conferencias de muy alto nivel científico, con investigadores españoles y extranjeros.

P. ¿Existe un programa concreto de reestrúcturación de los centros del Consejo?

R. La palabra reestructuración a la gente le da mucho miedo, porque imaginan que van a pagar las consecuencias. Si se habla públicamente de reestructuración, la primera reacción es una especie de retrairniento del personal del CSIC. Pero si la palabra suena mal, el contenido sí que hay que conservarlo. Digamos que hay que racionalizar los centros del CSIC, lo que conduce forzosamente a disminuir el número de institutos.

P. ¿Es verdad que existen o han existido institutos con un solo investigador? ¿Puede concretar cuáles son los institutos que van a desaparecer?

R. Sí es verdad que hay institutos unipersonales, que, lógicamente, van a desaparecer. Lo que pasa es que hay que hacer todo sin traumatismos, creando institutos nuevos que engloben a varios de los ya existentes. En cuanto a la supresión de institutos, no puedo dar ahora mismo datos concretos. Sí tenemos mucho interés en la creación de nuevos institutos, especialmente uno dedicado a la microelectrónica.

P. ¿Cuántos centros hay y qué personal emplean?

R. Hay 105 centros propios del Consejo, más unos 70 centros coordinados, es decir, institutos mixtos del Consejo y la universidad. En ellos trabajan alrededor de 5.000 personas, entre investigadores y personal no in vestigador.

P. Se ha hablado repetidamente de la elevada edad media de los investigadores del CSIC. ¿Qué puede decir sobre este problema?

R. La edad media de los investigadores actualmente es de 48 años. La solución está en el ingreso de personal joven, a un ritmo tal que dentro de cuatro años la edad media pueda estar en 40 años. No parece muy espectacular, pero significa un número elevado de nuevos investigadores.

P. ¿Cómo se va a producir el ingreso de este nuevo personal de plantilla?

R. Yo, personalmente, al vocablo oposición le tengo horror. Creo que hay que buscar un sistema más humano de acceso para el personal de plantilla, basado en el curriculum de los candidatos, en su trabajo y en la evaluación de las personas que los han dirigido. En cuanto a la contratación posdoctoral, nos gustaría que fuera por un período de tres años y que quedara clara su temporalidad.

P. Usted lleva tres años en el CSIC, tras una larga permanencia en Francia. ¿Ha participado en la política interior del CSIC?.

R. Pues no. Yo me dediqué a investigar. Cuando llegué aquí me dijeron que yo había publicado mucho por estar en el extranjero, pero que aquí no podría, y me obstiné en demostrar que es posible trabajar en España al mismo ritmo que fuera. Pero he sido coordinador de un programa de investigaciones del CSIC, el de fármacos.

P. Durante los últimos años no se cubrieron las plazas vacantes del CSIC. ¿Cuál cree que fue la causa y qué perjuicio ha causado esto a la investigación española?

R. Mi juicio sobre la etapa anterior no puede ser más que negativo. No sólo no se hizo nada para potenciar el CSIC, sino que además se realizaron promesas que no se-cumplieron. En este sentido, creo que se ha hecho un daño irreversíble al Consejo, porque los años de esterilidad en que no entró gente nueva han supuesto que falte una generación de investigadores.

P. ¿Qúe criterio va a seguir el CSIC en cuanto a las áreas de investigación que debe cubrir?

R. Hay un críterio doble. Por un lado, el CSIC debe mantener una investigación cubriendo muy am:pliamente todos los sectores de las ciencias y las humanidades. A muy largo plazo no se sabe dónde van a surgir los progresos científicos, por lo que es una garantía dejar muchas ramas abiertas. En el caso de que surja un problema urgente, es también una garantía saber que el CSIC va a poder reaccionar con agilidad. Fue el caso del síndrometóxico y eso no se puede planificar. Sin embargo, se van a desarrollar mucho más las áreas que parecen más importantes, como la microelectránica y la biotecnología, campo este en que España está bien preparada.

P. ¿Cómo se va a realizar la transferencia de competencias en materia de investigación a las comunidades autónomas?

R. No está todavía concretado. La idea es conservar la coordinación central de la investigación, la política científica, la financiación, las relaciones internacionales. Podría haber un órgano central, representativo de las diferentes comunidades. Va a haber transferencias, pero nuestra intención es que lo que se transfiera lo sea globalmente y no sectorialmente. Se transferiría el CSIC a una comunidad, no un determinado instituto a una consejería de esa comunidad, porque eso seria una catástrofe para la débil estructura de la investigación en España.

P. ¿Cuál es el papel del investigador en la estructura científica?

R. No estoy de acuerdo con el concepto de que el investigador deba ser una pieza pequeña dentro .de un engranaje, del que no conoce ni siquiera los fines. Hoy, todos los pensadores de la ciencia coinciden en que el progreso no va a venir de investigadores superespecializados, sino de los que trabajen en la interfase entre dos campos muy diferentes o de los que, habiendo trabajado en un campo como la física, cambien muy brusamente y se vayan a otro, como la biología. Los científicos deben ser competentes en su campo, pero mantener una visión general.

P. Y por último, ¿para cuándo un Premio Nobel para España?

R. Ganar un Premio Nobel no es un problema puramente científico. España tiene ahora, en el aspecto político, más posibilidades que antes de alcanzarlo. En el aspecto científico, creo que hay trabajos que pueden estar a la altura de un premio Nobel, por ejemplo en flisicateórica, en biología molecular y en ecología.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 7 de mayo de 1983

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