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Tribuna:FLAMENCO

El acierto de salir a la calle

Con motivo de las fiestas del Dos de Mayo, el flamenco salió a la calle en Madrid, y fue un acierto. Durante tres horas nocturnas millares de personas presenciaron a pie firme un festival flamenco de calidad. Lo hicieron de manera receptiva y respetuosa, entregándose y participando con sus palmas y sus ovaciones. Ocurrió en el barrio de Malasaña.La organización, que fue encomendada al café de Silverio, garantizaba de antemano una dignidad que el espectáculo confirmó plenamente. En el cante todos estuvieron bien. Abrió el fuego Ramón, el Portugués, cantando por alegrías para acompañar el buen baile de Manolete, e hizo además soleares y bulerías. Carmen Linares tuvo una gran noche; fue creciéndose a medida que avanzaba su actuación, para terminar de manera espléndida por tangos y ese cante tan bello que ella suele hacer por bamberas y fandangos de Carbonerillo y el Gloria; los duendes debían andar por allí cerca. Chaquetón confirmó una vez más su calidad de depositario del mejor cante gaditano, con una fabulosa serie de alegrías por lo antiguo que hizo magistralmente; brilló también en las bulerías, marcándose incluso en la fiesta final unos pasos sobrios, casi solemnes.

Enrique Morente, en su línea última de creación, de búsqueda de nuevas formas de decir incluso los cantes viejos, triunfó, asimismo, de manera rotunda; Enrique tiene una voz muy cantaora, que a mí me gusta especialmente en los tonos medios, y, aunque personalmente no siempre esté de acuerdo con las cosas que hace, su treno tienejondura y enorme sinceridad; la noche del Dos de Mayo cantó totalmente entregado y convenció.

La guitarra flamenca llenó una parte del festival. Víctor Monge, Serranito, secundado por Francisca y Óscar Luis, en su línea habitual de concierto, tuvo dos enemigos: el frío y la electricidad, que falló y desconcentró notoriamente a los artistas; tardaron algo en volver a encontrarse, y fue entonces cuando escuchamos sus mejores momentos, en la rumba y la guajira. También en concierto escuchamos a Pepe Habichuela, con su sobrino Juan Carmona, hijo; interpretaron dos composiciones de Pepe verdaderamente hermosas. Pepe alcanzó, asimismo, cotas elevadas de calidad acompañando a algunos de los cantaores, menester en el que igualmente cumplieron bien su hermano Luis y Cortés.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de mayo de 1983