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Crítica:

Un pianista asombroso: el soviético Alekseev

Ciclo de Ibermúsica.Dimitri Alekseev, pianista. Obras de Schumann, Ravel y Chopin.

Teatro Real. 27 de abril.

Si no tuviéramos puntuales referencias y antecedentes de Dimitri Alekseev, incluidos los discográficos, habríamos recibido una de las más fuertes impresiones de nuestra vida musical al escuchar su recital del miércoles en el Real, organizado por Ibermúsica.

Nacido en Moscú en 1947 y formado en su país, principalmente con el célebre Dimitri Bashkirov, Alekseev posee una técnica prodigiosa, tanto que Schumann, Chopin o Scarbó, de Ravel, no parecen sino pequeñas piezas fáciles en sus manos. No creo recordar un mejor dominado Gaspard de la nuit, tanto en el superbrillante Scarbó como en la poética e irisante Ondine o en el trágico y tenso Gibet.

Otro tanto cabría afirmar de Un carnaval de Viena, en el que el espíritu de Schumann cobró extraña vitalidad y evidenció la imaginación colorista del intérprete. Sin caer en la menor retórica -como en la serie de valses chopinianos-, Alekseev posee una potencia comunicativa, una capacidad tan aparentemente natural de conmover, que acusa largas y previas horas de estudio y meditación. El pianista soviético no interpreta, término que parece venirle estrecho: resuelve los planteamientos de cada autor en sus dimensiones más hondas y varias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de mayo de 1983